¿De dónde vino ese “Error”?

por Jaime el 7 Mayo, 2014

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Por supuesto, nosotros entendemos la Biblia.  Nunca añadimos nada, o quitamos nada.  Nunca nos dependemos de las tradiciones humanas – ¡solo creemos lo que dice la Palabra de Dios!  ¿Cierto? 😉

Pues, no.  A veces no somos tan perfectos, ¿verdad?

La siguiente sección de nuestro estudio sobre el discernimiento espiritual tiene que ver con nuestras reacciones a otras personas.  Y una de las cosas más importantes que tenemos que recordar es – otras personas se parecen mucho a mí.  Ellos no son perfectos tampoco.

Así que antes de entrar en algunos de los detalles de cómo respondemos a los demás, vamos a tomar un momento para hacer la pregunta – ¿por qué exactamente hay errores en nuestra enseñanza cristiana?  ¿Por qué no podemos simplemente creer lo que Dios dice y verlo con claridad?

Una razón obvia es el pecado.  Eso no significa necesariamente que un maestro está intencionalmente tratando de engañar (aunque, tristemente, esto sucede).  Pero con mayor frecuencia, el pecado puede cegarnos a una parte de la verdad, o que nos haga ver las cosas de una manera desequilibrada.  ¿Y quién peca?  Sí – todo el mundo.  Así que no se dé prisa a juzgar.

Un maestro puede ser una buena persona, al igual que usted, que realmente quiere servir al Señor y ayudar a su pueblo – pero que todavía comete errores en su enseñanza.

A veces la enseñanza es un error debido a la ignorancia (Mateo 22:29).  Todos somos “ignorantes” en algunas cosas porque no sabemos todo perfectamente.  Esto podría llevar a errores como:

  1. Mala interpretación:  No entender lo que es la enseñanza de un pasaje de la Biblia.  Tan simple como eso.  Le pasa a todos nosotros.
  2. Inconsistencia:  No ver el panorama general.  Estas son cosas que probablemente no creeríamos si les seguimos hasta su conclusión lógica.
  3. Énfasis excesivo en algo:  “Enfatizar” una doctrina bíblica tanto que contradice otro.
  4. Tradiciones:  Enseñar algo que creemos que está en la Biblia porque lo hemos escuchado tantas veces.

Ninguno de ellos es necesariamente intencional, o un resultado directo del pecado.  Claro, no son buenos, pero son también una señal de que no hemos crecido totalmente todavía.  Y eso no sucederá hasta que lleguemos a las puertas del Cielo.

El punto principal aquí no es que tenemos que etiquetar cada enseñanza falsa.  El punto es que estas cosas son tan comunes que usted y yo las hacemos.  Sí, debemos hacer todo lo posible para no hacerlas.  Y esperanzado, a medida que crecemos y aprendemos, y confiamos en el Espíritu Santo, estas cosas van a suceder menos (2Pedro 3:18).

Pero tenemos que ser muy cautelosos antes de juzgar los motivos, o ser sorprendido y horrorizado por algo que nuestro pastor dice, o salir de una iglesia, o dejar de hablar con alguien.

En nuestra próxima entrada sobre el discernimiento espiritual, vamos a hablar de tres palabras claves que le ayudarán a evitar un montón de peleas y malentendidos y divisiones.  Nuestro objetivo debe ser para crecer juntos en la verdad – no para anotar una lista de los errores que otras personas en nuestra iglesia hacen.

Más bien, al hablar la verdad en amor, creceremos en todos los aspectos en Aquél que es la cabeza, es decir, Cristo, de quien todo el cuerpo, estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen, conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.
Efesios 4:15-16



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El Dios de las Maravillas


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