1Juan: Medidas
Libro de la semana: 1Juan
Idioma: griego
Tiene 2141 palabras (en griego).
Género/Estilo: Una Epístola (un tipo de carta). 1Juan es una de las epístolas generales, porque no está escrita a una iglesia local específica.
Libro de la semana: 1Juan
Idioma: griego
Tiene 2141 palabras (en griego).
Género/Estilo: Una Epístola (un tipo de carta). 1Juan es una de las epístolas generales, porque no está escrita a una iglesia local específica.
El primer versículo: Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han recibido una fe como la nuestra, mediante la justicia de nuestro Dios y Salvador, Jesucristo:
(2Pedro 1:1)
El último versículo: Antes bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A El sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
(2Pedro 3:18)
Versículos clave para meditar en / memorizar:
Pues Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquél que nos llamó por Su gloria y excelencia. Por ellas El nos ha concedido Sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa de los malos deseos.
2Pedro 1:3-4
Porque cuando les dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas, sino que fuimos testigos oculares de Su majestad.
2Pedro 1:16
Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre ustedes, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina.
2Pedro 2:1
Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no deben ser ustedes en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! Pero, según Su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.
2Pedro 3:11-13
Como muchos de las epístolas, Pedro empieza con el Señor: “Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han recibido una fe como la nuestra, mediante la justicia de nuestro Dios y Salvador, Jesucristo” (2Pedro 1:1).
Según 2Pedro, Jesucristo es el rey de un reino eterno (2Pedro 1:11). Es el conocimiento de Jesucristo que es un clave de la fe (2Pedro 1:1-8; 2Pedro 3:18).
Jesús es el Salvador, pero también el Juez, como dice en 2Pedro 2:9:
El Señor, pues, sabe rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio…
Él es paciente con su pueblo, pero el juicio viene a los malvados:
El Señor no se tarda en cumplir Su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con ustedes, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas.
2Pedro 3:9-10
Personajes: Pedro, los creyentes verdaderos, los falso maestros
Pedro usa muchos ejemplos del Antiguo Testamento para ilustrar sus puntos, como Noé, y los injustos de su tiempo, de Lot, Sodoma y Gomorra, y Balaam. Y su enfoque está en Dios y su Hijo Jesús y el Espíritu Santo.
Un sermón de Marcos 3:1-21.
Si usted está leyendo este feed a través de RSS y no se puede ver el reproductor de medios, haga clic aquí.
Escuchar a otros sermones aquí.
Podcast: Reproducir en una nueva ventana | Descargar
Subscribe: RSS
Clave: Apostasía
Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre ustedes, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina. Muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado. En su avaricia los explotarán con palabras falsas. El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida.
2Pedro 2:1-3
Pedro sabía que su muerte se acercaba, y él estaba preocupado por la iglesia (2Pedro 1:13-14). ¿Permanecerían firmes, recordarán la verdad, mientras que los falsos maestros se infiltraron en muchas congregaciones?
Así, en su epístola, él recuerda a los creyentes las verdades básicas sobre la salvación, y cómo debe vivir un creyente. Hay muchos que han dejado la iglesia – o, que todavía pueden decir ser creyentes, pero han dejado la verdadera fe, y están enseñando mentiras. Esto es apostasía, reclamar ser un creyente y luego demostrar que uno no lo es.
¿Cómo es diferente esta apostasía de la verdadera fe? Bueno, “… cuando les dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas, sino que fuimos testigos oculares de Su majestad” (2Pedro 1:16). La verdadera fe se basa en la historia verdadera, compartida por testigos oculares.
Y la palabra de Dios – no viene de la imaginación humana, “sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios” (2Pedro 1:21).
Los falsos maestros, los apóstatas, seguirán sus propias pasiones y deseos egoístas. Ellos son ignorantes. Desprecian la autoridad. Ellos aman la ganancia egoísta, y son contaminados por el mundo (2Pedro 2).
Pero ellos serán condenados por el Señor. Sólo asegúrese de que no están condenados junto con ellos.
Por tanto, amados, sabiendo esto de antemano, estén en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos, caigan de su firmeza. Antes bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A El sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
2Pedro 3:17-18
Autor: El Apóstol Pedro
Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han recibido una fe como la nuestra, mediante la justicia de nuestro Dios y Salvador, Jesucristo
2Pedro 1:1
Un testigo ocular de la transfiguración de Jesús en el monte (Marcos 9:2-7; 2Pedro 1:16-18).
Algunos eruditos han preguntado si Pedro escribió 2Pedro, porque el lenguaje y aún el estilo del griego es tan diferente de 1Pedro. Pero las respuestas están en el libro mismo.
En primer lugar, el tema y el propósito son muy diferentes en las dos epístolas. Esto explicaría un vocabulario muy diferente. Pero también, Pedro usó un copista (amanuense), una persona que escribiera lo que Pedro dijo. Esa persona puede incluso haber traducido el libro al griego, lo que explicaría los diferentes estilos de griego en los dos libros (dos copistas diferentes, uno escrito por Pedro en griego y el otro traducido del arameo).
A pesar de las diferencias entre las dos epístolas, hay muchas similitudes que muestran que ambas fueron escritas por un autor.
Año de la escritura: c. 64-67 dC
Los años de la historia: c. 64-67 dC
La epístola probablemente fue escrita durante el reinado del emperador romano Nerón, no mucho tiempo antes de que Pedro fuera martirizado.
Libro de la semana: 2Pedro
Idioma: griego
Tiene 1099 palabras (en griego).
Género/Estilo: Una Epístola (un tipo de carta). 2Pedro es una epístola general, porque está escrita más a los cristianos en general y menos a una iglesia local específica.
El primer versículo: Pedro, apóstol de Jesucristo: A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos
(1Pedro 1:1)
El último versículo: Salúdense unos a otros con un beso de amor fraternal. Paz sea a todos ustedes que están en Cristo.
(1Pedro 5:14)
Versículos clave para meditar en / memorizar:
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para ustedes. Mediante la fe ustedes son protegidos (guardados) por el poder de Dios, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo.
1Pedro 1:3-5
Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquél que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Ustedes en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habían recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia.
1Pedro 2:9-10
Sométanse, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey como autoridad, o a los gobernadores como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien. Porque ésta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, ustedes hagan enmudecer la ignorancia de los hombres insensatos. Anden como libres, pero no usen la libertad como pretexto para la maldad, sino empléenla como siervos de Dios. Honren a todos, amen a los hermanos, teman a Dios, honren al rey.
1Pedro 2:13-17
Pero aun si sufren por causa de la justicia, dichosos son. Y no tengan miedo por temor a ellos ni se turben, sino santifiquen a Cristo como Señor en sus corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con mansedumbre y reverencia, teniendo buena conciencia, para que en aquello en que son calumniados, sean avergonzados los que hablan mal de la buena conducta de ustedes en Cristo.
1Pedro 3:14-16
Amados, no se sorprendan del fuego de prueba que en medio de ustedes ha venido para probarlos, como si alguna cosa extraña les estuviera aconteciendo. Antes bien, en la medida en que comparten los padecimientos de Cristo, regocíjense, para que también en la revelación de Su gloria se regocijen con gran alegría. Si ustedes son insultados por el nombre de Cristo, dichosos son, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre ustedes. Ciertamente, por ellos El es blasfemado, pero por ustedes es glorificado.
1Pedro 4:12-14
Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El los exalte a su debido tiempo, echando toda su ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de ustedes.
1Pedro 5:6-7