Es interesante que muchos proverbios no le dicen lo que debe hacer, o incluso se refieren al bien o mal moral. ¿Es moralmente mejor ser rico? Este versículo no nos lo dice.
Dice que las riquezas proporcionan seguridad a los ricos, pero la pobreza trae la ruina a los pobres. Esa es una regla general que vemos todos los días en el mundo.
Y si invocan como Padre a Aquél que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, condúzcanse con temor durante el tiempo de su peregrinación. 1Pedro 1:17
Cuando la Biblia nos anima a vivir de una cierta manera, siempre se base en la verdad sobre Dios. Y las palabras de Pedro aquí no son una excepción. Pedro continúa:
Ustedes saben que no fueron redimidos de su vana manera de vivir heredada de sus padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha: la sangre de Cristo. Porque El estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a ustedes. Por medio de El son creyentes en Dios, que Lo resucitó de entre los muertos y Le dio gloria, de manera que la fe y esperanza de ustedes sean en Dios. 1Pedro 1:18-21
Gracias a Él somos creyentes. Y Cristo vive – para siempre – y por eso tenemos confianza y esperanza.
Entonces, Pedro, ¿como debemos vivir?
Puesto que en obediencia a la verdad ustedes han purificado sus almas para un amor sincero de hermanos, ámense unos a otros entrañablemente, de corazón puro. Pues han nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. Porque:
“Toda carne es como la hierba, y toda su gloria como la flor de la hierba. Secase la hierba, caese la flor, pero la palabra del Señor permanece para siempre.”
Esa es la palabra que a ustedes les fue predicada.
Amar, con corazón puro. ¡Pero Pedro no puede parar de hablar de la gloriosa verdad de Dios! Tenemos una esperanza tan cierta, una promesa inamovible – de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios no puede ser cambiada.
En Jesús, el Cordero de Dios, tenemos vida por la fe. ¿Tienes fe en la gran promesa de Dios? ¿Eres un seguidor del Cordero?
No, este versículo no está sugiriendo que vayas a buscar a un necio y lo golpees.
Lee todo el proverbio. Hay una persona sabia – habla sabiduría. Pero el necio – él que falta entendimiento – no habla con conocimiento. Sus palabras son inútiles. No escuchará las palabras de los sabios. Así que al final, él se vuelve como una bestia. Sólo la violencia le habla. El mensaje es – no seas un necio. Esté dispuesto a aprender.
El apóstol Pedro usa este proverbio: Sobre todo, sean fervientes en su amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados. (1Pedro 4:8) ¡Amén!
También dice en Santiago:
Hermanos míos, si alguien de entre ustedes se extravía de la verdad y alguien le hace volver, sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados. Santiago 5:19-20
Cuando ves a un pecador, ¿lo ves con compasión y amor?
Bueno, probablemente ya tienes una idea. Es probable que se refiera a alguien que está orgulloso de su mal solapado. Él siempre está buscando nuevas formas de hacer algo malvado. Piensa en ello todo el tiempo, y está feliz de encontrar a otros que puedan unirse a él.
La persona indigna, el hombre malvado, Es el que anda con boca perversa, El que guiña los ojos, el que hace señas con los pies, El que señala con los dedos, El que con perversidad en su corazón, continuamente trama el mal, El que siembra discordia. Por tanto su desgracia vendrá de repente; Al instante será quebrantado, y no habrá remedio. Proverbios 6:12-15
Este proverbio no está diciendo que los justos siempre tienen mucho que comer y los malvados están muriendo de hambre. De hecho, en Salmos 73 dice Asaf sobre los impíos, “su cuerpo es robusto” – ¡son gordos!
El justo puede ser pobre, y el impío puede ser rico. Pero Dios cuida de los justos, y está en contra de los impíos. Un viejo escribió en un salmo:
Yo fui joven, y ya soy viejo, Y no he visto al justo desamparado, Ni a su descendencia mendigando pan. Salmo 37:25
Pero cuando Cristo apareció como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de Su propia sangre, obteniendo redención eterna. Hebreos 9:11-12
La cruz fue el cumplimiento de los sacrificios repetidos del Antiguo Testamento. Y así, cuando el autor de Hebreos escribe sobre la cruz, él representa a Jesús como sumo sacerdote.
Pero Jesús es único – ¡Él es el único sumo sacerdote ofrecerse a sí mismo como un sacrificio!
Él no entró en un templo o tabernáculo terrenal – Él presentó su sacrificio directamente al Padre (Hebreos 9:14). A causa de su sacrificio, los que son llamados tienen una herencia eterna:
Por eso Cristo es el mediador de un nuevo pacto, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Hebreos 9:15
Una cosa que Hebreos enfatiza es que este fue el sacrificio final, perfecto y completo. En Israel en el Antiguo Testamento, la gente tenía que venir una y otra vez a los sacrificios repetidos, y nunca fueron perfeccionados.
Porque Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.
De otra manera, a Cristo le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.
Así que ahora nosotros que creemos esperamos a Cristo, pero no porque Él tiene que ofrecer más sacrificios por el pecado.
Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente Lo esperan. Hebreos 9:27-28
Y así proclamamos la muerte del Señor hasta que El venga (1Corintios 11:26).