Por supuesto, en el caso de Saúl, Dios estaba dándole al pueblo un reemplazo: Israel había rechazado a su rey, quien en realidad era Dios mismo (1 Samuel 8:7). ¡Qué extraño que volvamos a escuchar esta frase, cuando el pueblo rechaza a su verdadero rey!
Un líder de Israel, un hombre que debería haber estado enseñando la Palabra de Dios incluso a Pilato, en cambio alentó a Pilato a cometer esta terrible injusticia (Mateo 27:1-2).
La propia gente gritó: “¡No tenemos más rey que César!” (Juan 19:15) Pero, no, César no es tu verdadero rey.
Así dice el SEÑOR, el Rey de Israel, Y su Redentor, el SEÑOR de los ejércitos: “Yo soy el primero y Yo soy el último, Y fuera de Mí no hay Dios.
Jesús fue rechazado públicamente como rey. Y fue llevado fuera de la ciudad, lejos del pueblo de Dios (Juan 19:17). Pero, ¿se acordó el pueblo? Era la ofrenda por el pecado la que se llevaba fuera del campamento (Levítico 4:21, Levítico 16:27).
Sí, incluso el rechazo de Jesús había sido planeado para cumplir la promesa de Dios (Hechos 2:23). El autor de Hebreos lo explica:
Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante Su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Así pues, salgamos a Su encuentro fuera del campamento, llevando Su oprobio. Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir.
En esta, la hora más oscura, Dios ha planeado la salvación de su pueblo y la exaltación de su Rey (Salmo 69:29). De hecho, Dios mismo habla de su Mesías con, una vez más, una frase similar a la de Pilato:
Y dile: “Así dice el SEÑOR de los ejércitos: ‘Vendrá un hombre cuyo nombre es Renuevo, porque Él brotará del lugar donde está y reedificará el templo del SEÑOR.
Literalmente, como tiene la Reina Valera 1960, “¡He aquí el varón!”
No sé por qué Pilato dijo lo que dijo. Pero fue un momento dramático. El Rey, rechazado una vez más, había venido a salvar a su pueblo. Nosotros podemos proclamar una vez más, “¡Ahí está el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29)
En esta serie meditaremos en el Evangelio de Juan, capítulo a capítulo.
“Una de las primeras cosas que aprendimos en nuestra serie sobre Antropología Bíblica fue el concepto de dependencia. Fuimos creados como seres dependientes; por supuesto, ser creados significa que somos dependientes. Y como seres humanos, no solo dependemos de Dios, también dependemos unos de otros y del medio ambiente que nos rodea. Por eso hoy hablamos de nuestra relación con el medio ambiente…”
“Me imagino que la mayoría de nosotros – tal vez todos nosotros – hemos experimentado algún tipo de prejuicio contra nosotros por el tono de nuestra piel, o por ser cristianos, o porque no somos de esta zona, o por nuestra situación económica. El tema de la equidad o la justicia es muy importante; podríamos llevarnos un año hablando de esto y nada más. Es importante y, en cierto modo, muy complejo. Mi esperanza, mi meta, es que hoy veamos la increíble sabiduría de la Palabra de Dios. Pero primero, necesitamos aprender más sobre las versiones de ‘justicia’ del mundo.”
“Vamos a hablar del tema de la justicia y el derecho. Y aunque esto se basa en la justicia de Dios, estaremos investigando más cómo administramos la justicia en la tierra, a través de las autoridades que Dios nos ha dado. Este es nuestro plan de hoy: vamos a ver siete cosas que Dios nos ha dado, que nos ayudarán a entender la justicia. Y también veremos cómo el mundo de hoy está tratando de distorsionar cada una de estas cosas…”
“Hoy vamos a hablar sobre los bordes de la vida, es decir, el comienzo de la vida humana y el final de la vida humana. Y en nuestro mundo moderno, esto plantea muchas preguntas, pero dos para hoy. ¿Es correcto terminar una vida temprano, como en un aborto? ¿Y es correcto terminar una vida cerca del final?”
El pueblo de Israel finalmente se liberó de la tiranía del faraón. El había cruzado el Mar Rojo en tierra firme. ¿Cuál sería la primera prueba de su nueva libertad?
Era la pregunta: ¿Dios les proporcionaría lo que necesitaban?
Con sus sandalias todavía llenas de polvo de su caminata por el mar, comenzaron las quejas. “¿Qué beberemos?” Y muy pronto, “Ojalá hubiéramos muerto a manos de Yahvé en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos. Pues nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.”
Dios proporcionó agua, carne, y luego pan, proveniente del misterioso maná del cielo. Y el maná vino con algunos de los primeros mandamientos para la nueva nación libre, incluso antes del Monte Sinaí y los Diez Mandamientos, “para ponerlos a prueba si andan o no en Mi ley”.
Esta primera prueba fue muy simple. Dios proporcionaría maná todos los días, excepto el sábado, el día de reposo. Todos los días, la gente recolectaba suficiente maná para ese día. Pero el viernes, debían recolectar lo suficiente para dos días.
Pero, por supuesto, hubo algunos acaparadores que intentaron almacenar más. Y hubo otros que no recogieron lo suficiente el viernes y no tenían pan el sábado.
Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: «¿Hasta cuándo se negarán ustedes a guardar Mis mandamientos y Mis leyes? Miren que el SEÑOR les ha dado el día de reposo. Por eso el sexto día les da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día»
Qué interesante que uno de los primeros mandamientos fue confiar en que Dios proveería. ¡Y descansar!
Vemos algo similar en Levítico 25: 20-22. Dios pidió un reposo para la tierra cada 7 años. Pero si no sembramos o cosechamos como de costumbre el séptimo año, ¿qué comeremos?
Yo entonces les enviaré Mi bendición en el sexto año, de modo que producirá fruto para tres años. Cuando estén sembrando en el octavo año, todavía podrán comer cosas añejas de la cosecha, comiendo de lo añejo hasta el noveno año cuando venga la cosecha.
Cuando Dios ordena algo, provee. Te pide que confíes en Él. Y si lo haces, muy a menudo te sorprenderá con muchas más bendiciones de las que esperabas.
Quizás Dios te está enviando por un nuevo camino. Tal vez estés mirando hacia el futuro y preguntándote cómo vas a sobrevivir, seguir adelante.
Una de las maneras más seguras para saber donde está tu corazón es ver cómo tratas a los demás. El Espíritu Santo dice en 1 Juan: “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.” (1Juan 4:7-8)
Pero – ¿cómo debemos mostrar amor a los demás? La Biblia tiene mucho que decir sobre sobre amor, y vamos a investigar algunas cosas. Pero recuerda – para amar, hay que seguir el ejemplo de Dios, porque Él es amor (1Juan 4:8).
Este versículo es un resumen de lo que significa amar a los demás de acuerdo a la ley. ¿Qué significa eso?
No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el SEÑOR.
Vamos a leer unos de los versículos de Levítico 19. ¿Cómo podemos aplicar estos principios hoy en día? ¿Por qué no tomarte un momento para escribir los mandamientos en cada sección con tus propias palabras?
No hurtarán, ni engañarán, ni se mentirán unos a otros. Y no jurarán en falso por Mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el SEÑOR.
La ley en el Antiguo Testamento tiene mucha información maravillosa y detallada sobre cómo amar a las personas que nos rodean. ¡Hay mucho en qué meditar en estos pocos versículos!
La próxima vez leeremos algunos consejos del Nuevo Testamento.
“Nosotros, como humanos sin Cristo, tratamos de olvidar deliberadamente a Dios. Adoramos algo creado, no al Creador. Tal vez nos hacemos dioses, decidimos nuestra propia religión e inventamos o elegimos nuestro propio dios. Y así, el Creador nos entrega a nuestra necedad…”