Y tú, Belén… (sermón)
Un sermón de Mateo 2:6 – La asombrosa profecía sobre el lugar de nacimiento del Cristo.
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Hoy veremos un pasaje más del Nuevo Testamento que nos enseña cómo debemos tratar a los demás. ¡Por supuesto, hay muchos más!

Por tanto, dejando a un lado la falsedad, hablen verdad cada cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros. Enójense, pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo, ni den oportunidad al diablo.
Efesios 4:25-32
El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad. No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.
Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios, por el cual fueron sellados para el día de la redención. Sea quitada de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos, insultos, así como toda malicia. Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo.
¡Es tu turno de buscar tesoros en la Biblia! Tómate tu tiempo para responder las siguientes preguntas. ¿Por qué no hacerlo con un amigo, ya sea en persona o en las redes sociales?
Primero, “habla la verdad”. ¿En qué situaciones podría ser difícil “decir la verdad” con alguien?
“. . . no se ponga el sol sobre su enojo . . .” Según la Biblia, tu enojo debería tener un límite. ¿Qué crees que significa esto para tu vida diaria?
Esta parte de Efesios dice mucho sobre nuestras vidas en el mundo laboral. Según este texto, ¿cuál es uno de los propósitos del trabajo? ¿Estás cumpliendo ese propósito?
¡Nuestro discurso es muy importante! Lea de nuevo el pasaje de las Escrituras y enumere algunos ejemplos de buen y mal discurso. ¿Cómo se ve esto en nuestros hogares? ¿Con nuestros amigos y vecinos? ¿En las redes sociales?
Entonces sabemos que las “malas palabras” no son solo “groserías”. ¡Y luego esto está relacionado con “entristecer al Espíritu Santo”! ¿Cómo crees que nuestro mal habla podría entristecerlo?
Tómate unos minutos para pensar en silencio acerca de cuál de estas cosas que has aprendido hoy te puedes poner en práctica esta semana. Si lo deseas, escribe un par de cosas para recordar y / o compártelas con un amigo.
La última vez vimos uno de los textos bíblicos más importantes sobre cómo vivir en comunidad. Hoy, vamos al Nuevo Testamento, empezando con un texto fascinante de Romanos…

Sean afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, dándose preferencia unos a otros. No sean perezosos en lo que requiere diligencia. Sean fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, gozándose en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración, contribuyendo para las necesidades de los santos, practicando la hospitalidad.
Romanos 12:10-21
Bendigan a los que los persiguen. Bendigan, y no maldigan. Gócense con los que se gozan y lloren con los que lloran. Tengan el mismo sentir unos con otros. No sean altivos en su pensar, sino condescendiendo con los humildes. No sean sabios en su propia opinión.
Nunca paguen a nadie mal por mal. Respeten lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto de ustedes dependa, estén en paz con todos los hombres. Amados, nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque escrito está: «Mía es la venganza, Yo pagaré», dice el Señor. «Pero si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber, porque haciendo esto, carbones encendidos amontonarás sobre su cabeza». No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien.
Pablo comienza hablando de la idea del honor. ¿Y qué es el honor? “Dándose preferencia unos a otros”. Esto me recuerda al Filipenses 2:3-4 – “cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo”. ¡Qué importante – y qué difícil!
Unas ideas prácticas: “…contribuyendo para las necesidades de los santos, practicando la hospitalidad.” ¿Cómo podemos poner esto en la práctica?
Otro desafío para nosotros esta semana: “Gócense con los que se gozan y lloren con los que lloran.” ¿Cómo podríamos hacer esto activamente?
A continuación, Pablo habla de los humildes. ¿Por qué la gente no asocia con los humildes?
Hay más aquí que solo servir a otros creyentes. “Bendigan a los que los persiguen.” ¡Guau! ¿Tienes personas que actúan de manera malvada contigo?
De hecho, eso es un tema importante en la última parte del texto (Romanos 12:17-21). “Si es posible, en cuanto de ustedes dependa, estén en paz con todos los hombres.” Esto puede ser difícil. Pero el Espíritu Santo quiere que vivamos incluso más allá de la “paz”, pero que bendiga activamente a las personas que nos rodean, incluso cuando nos pagan con maldad.
Piensa en estos desafíos esta semana. Y la próxima vez continuaremos mirando lo que el Señor nos dice acerca de vivir con quienes nos rodean.
Un sermón de Romanos 2:17-29.
“El historiador judío Flavio Josefo cuenta una historia interesante sobre Poncio Pilato en su libro Antigüedades Judías. Aparentemente, Pilato había trasladado su ejército de Cesarea a Jerusalén, para pasar el invierno allí. Lo que realmente quería hacer era hacer cumplir una ley romana más estricta en Jerusalén. Y como de costumbre, las insignias y estándares de Roma también entraron en la ciudad….”
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Una de las maneras más seguras para saber donde está tu corazón es ver cómo tratas a los demás. El Espíritu Santo dice en 1 Juan: “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.” (1Juan 4:7-8)
Pero – ¿cómo debemos mostrar amor a los demás? La Biblia tiene mucho que decir sobre sobre amor, y vamos a investigar algunas cosas. Pero recuerda – para amar, hay que seguir el ejemplo de Dios, porque Él es amor (1Juan 4:8).
Este versículo es un resumen de lo que significa amar a los demás de acuerdo a la ley. ¿Qué significa eso?
No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el SEÑOR.
Levítico 19:18
Vamos a leer unos de los versículos de Levítico 19. ¿Cómo podemos aplicar estos principios hoy en día? ¿Por qué no tomarte un momento para escribir los mandamientos en cada sección con tus propias palabras?

No hurtarán, ni engañarán, ni se mentirán unos a otros. Y no jurarán en falso por Mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el SEÑOR.
Levítico 19:11-12
No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana.
Levítico 19:13
No maldecirás al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que tendrás temor de tu Dios. Yo soy el SEÑOR.
Levítico 19:14
No harás injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni complacerás al rico, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo.
Levítico 19:15
No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo. Yo soy el SEÑOR.
Levítico 19:16
No odiarás a tu compatriota en tu corazón; ciertamente podrás reprender a tu prójimo, pero no incurrirás en pecado a causa de él.
Levítico 19:17
La ley en el Antiguo Testamento tiene mucha información maravillosa y detallada sobre cómo amar a las personas que nos rodean. ¡Hay mucho en qué meditar en estos pocos versículos!
La próxima vez leeremos algunos consejos del Nuevo Testamento.

*Zona de Peligro: Es muy fácil guiar a alguien en una “oración de salvación” y luego apresurarte a decir que ahora él es un cristiano. La verdad es que muchas personas en el mundo piensan que son salvos cuando no lo son. Tal vez una vez dijo una oración. Tal vez un pastor les dijo que ellos eran salvos. Tal vez tienen buenos sentimientos acerca de “dios”. Pensalo mucho antes de decir a alguien que es un hijo de Dios. Podrías estar dando a esa persona falsa seguridad.
Leamos un pasaje más para concluir este estudio. Toma el tiempo para orar por personas con que puedan compartir la verdad. Y recuerda, ¡tu eres una de esas personas! Que Dios nos dé la compasión, la compasión de Jesús.
Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a Sus discípulos: «La cosecha es mucha, pero los obreros pocos. Por tanto, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha».
Mateo 9:36-38
El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano”.

Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, ten piedad de mí, pecador”.
Les digo que este descendió a su casa justificado pero aquel no; porque todo el que se engrandece será humillado, pero el que se humilla será engrandecido.
Si alguien no sabe que es un pecador, no puede ser salvo. ¿Cómo podemos ayudar a la gente a entender que necesitan un Salvador?
Lee este texto de Romanos. Según este pasaje, ¿cuál es el propósito de la ley de Dios?
Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se calle y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios. Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado.
Romanos 3:19-20
La ley nos muestra nuestro pecado, ¿verdad? Según Gálatas 3:24, la ley es como una guía o tutor (un “ayo”). La ley nos ayuda a reconocer nuestra necesidad de la misericordia y el perdón de Jesús. La ley nos ayuda a entender Romanos 3:23 – por cuanto todos pecaron y están destituidos de/no alcanzan/están privados de la gloria de Dios.
Podemos usar la ley de Dios para ayudar a las personas a entender su necesidad de misericordia. Por ejemplo, en el Sermón del Monte, Jesús utilizó muchas de los 10 Mandamientos para mostrar a la gente su pecado (Mateo 5-7). En Romanos 1-3, Pablo utilizó ambos la naturaleza y la ley de Moisés. Hablando con un intérprete de la ley en Lucas 10, Jesús habló acerca de los mandamientos más grandes – amarás a Dios y amarás a tu prójimo.
De pie delante de Dios, nadie puede decir que realmente haya obedecido Su santa ley.
Según 2Corintios 7:10, la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación.
En Mateo 5, Jesús menciona algo que debe acompañar nuestras palabras. ¿Qué es?
Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.
Mateo 5:14-16
“Sus buenas acciones” son tan importantes – y el propósito es que “glorifiquen a su Padre que está en los cielos”.
La próxima vez que hablemos sobre este tema, pensaremos en algunas cosas prácticas para recordar mientras compartimos la verdad.
Un sermón de Romanos 1:26-32.
“Nosotros, como humanos sin Cristo, tratamos de olvidar deliberadamente a Dios. Adoramos algo creado, no al Creador. Tal vez nos hacemos dioses, decidimos nuestra propia religión e inventamos o elegimos nuestro propio dios. Y así, el Creador nos entrega a nuestra necedad…”
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Hemos estado aprendiendo sobre lo que dice la Biblia sobre compartir nuestra fe. La última vez escuchamos a Jesús y al apóstol Pablo. Hoy, comencemos con el apóstol Pedro …

“…Porque los ojos del Señor están sobre los justos,
1Pedro 3:12-16
Y Sus oídos atentos a sus oraciones;
Pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal”.
¿Y quién les podrá hacer daño a ustedes si demuestran tener celo por lo bueno? Pero aun si sufren por causa de la justicia, dichosos son. Y no tengan miedo por temor a ellos ni se turben, sino santifiquen a Cristo como Señor en sus corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con mansedumbre y reverencia, teniendo buena conciencia, para que en aquello en que son calumniados, sean avergonzados los que hablan mal de la buena conducta de ustedes en Cristo.
El apóstol Pedro escribió a personas que tenían miedo a la persecución. ¿Qué dice? ¡No tengan miedo! Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones. Pero aun si sufren por causa de la justicia, dichosos/bienaventurados son.
Pero, ¿qué nos dice Pedro que hagamos? Lea la última parte de nuevo y piense en los mandatos que nos da, empezando con “santifiquen a Cristo como Señor…”.
Prepara tu corazón ante el Señor. Prepara tus pensamientos, para que estés listo para responder. Pero respondemos de cierta manera, ¿verdad? Con mansedumbre y reverencia.
Quizás estemos listos para compartir, pero ¿qué estamos compartiendo?
Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y odiándonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y Su amor hacia la humanidad, Él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por Su gracia fuéramos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.
Tito 3:3-7
Ahí está, uno de los resúmenes más hermosos del evangelio de Jesucristo en la Biblia.
Te animo a que dediques unos minutos a leer este texto nuevamente. ¿Cuál es el corazón del evangelio? ¿Qué es lo que realmente necesita entender la gente? ¿Cómo explicaría este pasaje de las Escrituras con sus propias palabras?
Si alguien no sabe que es un pecador, no puede ser salvo. ¿Cómo podemos ayudar a la gente a entender que necesitan un Salvador?
Bueno, la Biblia nos ayuda a comprender la Ley de Dios y cómo usarla. De eso hablaremos la próxima vez.

En los últimas lecciones, hemos aprendido mucho de la Palabra de Dios. Hemos aprendido que Dios es el Creador todopoderoso. Él es bueno, santo y justo. También hemos aprendido que todo el mundo está esclavizado al pecado. De hecho, nos encanta nuestro pecado. Pero en misericordia, Dios envió a su Hijo para salvarnos. Todos los que se arrepienten de sus pecados y confían en Jesucristo para salvación encuentran una nueva vida.
¡Esta es una buena noticia! Y eso es lo que la palabra “evangelio” significa – ¡buenas noticias!
Pero hay un problema. Muchas personas no han oído las buenas noticias. Muchos han oído algo de Jesús, pero la mayoría de esas personas no han tenido el evangelio claramente explicado a ellos.
. . . “todo aquél que invoque el nombre del Señor será salvo.”
¿Cómo, pues, invocarán a Aquél en quien no han creído?
¿Y cómo creerán en Aquél de quien no han oído?
¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
¿Y cómo predicarán si no son enviados?
Tal como está escrito: “¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el Evangelio del Bien!”
(de Romanos 10:13-15)
Estas palabras explican claramente por qué es tan importante compartir el evangelio. Escucha también a las palabras de Jesús:
Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Mateo 7:13-14
¿Cuál es el destino de la mayoría de la gente? “La perdición”, dice Jesús. El juicio de Dios. Es mentira decir que la mayoría de la gente irá al Cielo, excepto las “personas realmente malas”.
Entonces, tenemos tarea, ¿verdad?
Acercándose Jesús, les dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».
Mateo 28:18-20
Gracias a Dios, hay promesas muy hermosas en este texto. Nuestro líder, Jesucristo, tiene toda autoridad/potestad en el cielo y en la tierra. Y está con nosotros todos los días/siempre, hasta el fin del mundo. ¡No estamos solos!
Dice el apóstol Pablo:
Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree, del judío primeramente y también del griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
Romanos 1:16-17
Nuevamente, ¿por qué Pablo no se avergüenza del evangelio?
La próxima vez aprenderemos más sobre el maravilloso evangelio y la confianza que podemos tener al compartirlo.