Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, hagan completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Filipenses 2:1-2
Filipenses está lleno de gozo y alegría. En tiempos de persecución y encarcelamiento, incluso cuando la muerte estaba cerca, Pablo se regocijó en Jesucristo y Su evangelio (Filipenses 1:18). La alegría es el deber y el privilegio del creyente, porque tenemos una familia de creyentes unidos en el Espíritu y – en la vida o la muerte tenemos a Cristo (Filipenses 1:21).
Como en algunas otras epístoles, la introducción tiene el nombre de una otra persona – en Filipenses, es Timoteo. Pero eso no quiere decir que Timoteo fue el autor también, pero que Timoteo estaba con Pablo y de acuerdo con la carta.
Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús: A todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, incluyendo a los obispos y diáconos: Filipenses 1:1
Pablo escribió esta epístola mientras estaba en prisión (Filipenses 1:13), en un momento en que esperaba que su muerte estuviera cerca (Filipenses 1:20). Esta es la razón por la cual muchos eruditos fechan la epístola al encarcelamiento de Pablo en Roma, como se registra en Hechos (Hechos 28:16).
El primer versículo:Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios: A los santos que están en Efeso y que son fieles en Cristo Jesús: (Efesios 1:1)
El último versículo:La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor incorruptible. (Efesios 6:24)
Versículos clave para meditar en / memorizar:
Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. Efesios 2:8-10
Están edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular, en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor. En Cristo también ustedes son juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. Efesios 2:20-22
Más bien, al hablar la verdad en amor, creceremos en todos los aspectos en Aquél que es la cabeza, es decir, Cristo, de quien todo el cuerpo, estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen, conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor. Efesios 4:15-16
Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza. Efesios 6:10
Como en todos los libros de la Biblia, hay muchas secciones maravillosas en Efesios, pero a menudo son bastante largas. Por ejemplo, la historia de nuestra salvación en Efesios 2, el misterio del matrimonio en Efesios 5:22-33 y la armadura de Dios en Efesios 6:10-20.
En una otra carta, Pablo dice “¡Gracias a Dios por Su don inefable!” (2Corintios 9:15). En la epístola de Efesios, ese don se describe en toda su gloria y esplendor.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Porque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme a la buena intención de Su voluntad, para alabanza de la gloria de Su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.
En El tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia que ha hecho abundar para con nosotros. En toda sabiduría y discernimiento nos dio a conocer el misterio de Su voluntad, según la buena intención que se propuso en Cristo, con miras a una buena administración en el cumplimiento de los tiempos, es decir, de reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
Y Pablo no se detiene, sino que sigue hablando y hablando de las riquezas que tenemos en Cristo. Él es la cabeza de la Iglesia, y muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero (Efesios 1:20-23).
Sí, sabemos que Jesucristo es glorioso – pero Efesios nos enseña que somos unidos a Él. Para nosotros, eso es lo más increíble de todo.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados), y con El nos resucitó y con El nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de Su gracia por Su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Efesios 2:4-7
Si necesita ser recordado de las grandes riquezas espirituales que tenemos en Cristo, lee Efesios.
Personajes: El Apóstol Pablo, y los creyentes en Efeso.
Como hemos dicho, un tema clave es “el Cuerpo” – es decir, la Iglesia. Entonces, la Iglesia y las iglesias locales son importantes en en libro de Efesios.
Con una visión eterna, el libro habla del plan eterno de Dios como el Padre, el Hijo y el Espíritu.
En vista de lo cual, leyendo, podrán entender mi comprensión del misterio de Cristo, que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora ha sido revelado a Sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu; a saber, que los Gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio. Efesios 3:4-6
¡Que increíble! Que todos – judíos, gentiles – son unidos en un solo cuerpo – el cuerpo de Cristo. El propósito eterno de Dios, para mostrar a todos su sabiduría.
En el libro de Efesios, vemos este propósito eterno, desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4) hasta siempre (Efesios 3:20-21).
Somos una parte de algo mucho más grande. La Iglesia – el cuerpo de Cristo, por la voluntad de Dios. Somos un templo de Dios, edificado sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular (Efesios 2:19-22). Todos con diferentes dones y talentos, dados para que podamos servir y amarnos unos a otros de una manera especial.
Yo, pues, prisionero del Señor, les ruego que ustedes vivan de una manera digna de la vocación con que han sido llamados. Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, esforzándose por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también ustedes fueron llamados en una misma esperanza de su vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.
¡Dejen de temer a Israel, a Siria ya Asiria – teman a Dios! Estas fueron las palabras de Isaías a Acaz. Había esperanza – esperanza en Dios-con-nosotros — Emmanuel.
Acaz, ¿qué vas a hacer?
El mundo estaba en confusión. Asiria, el poder creciente, tenía sus ojos en las rutas comerciales por el mar, donde estaban Israel y Judá. Israel, al norte, había hecho una alianza con Siria. Y Israel y Siria querían unirse también con Judá, para formar un nuevo imperio.
Pero Judá no estaba de acuerdo. Así que los gobernantes de Israel y Siria tenían un nuevo plan – vencer a Judá y poner a su propio hombre a cargo. En el lugar del rey Acaz.
Bajo esta amenaza, ¿Acaz escucharía a Dios?
No, Acaz no fue un hombre de Dios. Y así Dios envió a Israel los ejércitos de la Alianza Siria-Israel.
La guerra fue devastadora. El ejército del rey fue derrotado. Decenas de miles de personas murieron. Decenas de miles fueron llevados cautivos. Algunos de los más importantes gobernantes de Judá fueron matados. Y el hijo del rey – Maasías – también perdió la vida.
Pero la alianza aún no había conquistado a Judá por completo.
¿No había dicho Dios que Siria e Israel caerían? Sí – pero no de inmediato. Primero vino el juicio de Dios sobre el malvado Acaz, que había sacrificado a su propio hijo a falsos dioses y escuchado a todas las voces excepto la voz de Yahvé.
Dios tenía un profeta en Israel – Oded. Y Oded tenía un mensaje para Israel –
Sí, Dios te envió contra Judá, porque Judá se había apartado del Dios verdadero a ídolos. Pero – ¿qué es eso en tu corazón? ¡La ira – la codicia! Quieres matar y matar. Quieres esclavizar al pueblo de Judá. Devuelve a los cautivos ahora – ¡o la ira de Dios estará sobre ti!
Ciertas personas poderosas en Israel tomaron en serio las palabras de Oded. Ellos dieron a los cautivos comida y ropa, cuidaron de sus heridas y los llevaron de vuelta a Judá.
¡La misericordia de Dios!
¿Acaz lo vio? ¿Comprendió que Dios era misericordioso y que Dios era más poderoso que cualquier otro imperio? ¿Acaz finalmente se arrepentirá – busca Yahvé – y encontrará la liberación en Emmanuel?
Autor: Pablo, el Apóstol y “prisionero de Cristo Jesús” (Efesios 3:1)
De la introducción:
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios: A los santos que están en Efeso y que son fieles en Cristo Jesús: Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Efesios 1:1-2