Moisés no ha dicho una palabra, pero este versículo de reflexión le recuerda a Israel su pasado.
¡Solo 11 días de viaje desde Horeb, donde el pueblo juró obedecer a Yahvé (Éxodo 24:3) al sur de la Tierra Prometida!
En Cádes Barnea se enviaron espías a la tierra. Diez trajeron un “mal informe”, y la falta de fe de los pueblos llevó a años de vagabundeo (Números 13-14). Miriam también moriría allí, años más tarde, y allí Moisés golpeó la roca en desobediencia (Números 20).
Y luego el monte Seir – Edom – donde murió Aarón. Una vez más, la incredulidad, las quejas y la serpiente de bronce (Números 20-21).
¡Si tan sólo hubieran pasado once días! Pero del principio al fin fue rebeldía y juicio (Deuteronomio 2:14).
Quizás ningún capítulo de Juan sea tan famoso como el capítulo 3 de Juan, y específicamente la conversación entre Jesús y Nicodemo.
A medida que avanzamos en el libro de Juan, estoy agradecido por el estudio de mi papá, Robert Cottrill, y fue él quien señaló que hay dos grandes necesidades del hombre que vemos aquí.
Las dos grandes necesidades del hombre…
En su naturaleza – su estado. Necesitamos una nueva naturaleza espiritual. Por eso necesitamos nacer en la propia vida de Dios: nacer de nuevo – nacer del Espíritu. Jesús habla de esto especialmente en Juan 3:3-8.
En su posoción – su estatus ante Dios. Estamos bajo condenación: necesitamos una manera de pagar la deuda, de que nuestro pecado sea perdonado. La pena debe pagarse: este es el milagro de la cruz de Cristo. Jesús habla de esto especialmente en Juan 3:14-18,36. El nuevo nacimiento también responde a esto. Un bebé recién nacido no tiene historia, ni tampoco “buenas obras” que ofrecer a Dios.
Nicodemo parece tener dificultades para entender lo que Jesús está diciendo (Juan 3:9). Quizás quería hacer algo para merecer la vida eterna. O tal vez quería traer consigo sus propias buenas obras y su gran aprendizaje.
El comentario de Jamieson, Fausset y Brown nos da otra posible razón para la confusión de Nicodemo:
La figura del nuevo nacimiento, si se aplicara sólo a los prosélitos gentiles a la religión judía, habría sido bastante inteligible a Nicodemo, estando de acuerdo con el lenguaje de aquel día; pero que los judíos mismos necesitasen un nuevo nacimiento, le era incomprensible.
Es difícil de creer; después de todo, los judíos eran los “hijos de Abraham” (Lucas 3:8). Pero Nicodemo debería haberlo sabido. Porque era Israel a quien el profeta Ezequiel le había hablado muchos siglos antes:
Entonces los rociaré con agua limpia y quedarán limpios; de todas sus inmundicias y de todos sus ídolos los limpiaré. Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas. Habitarán en la tierra que di a sus padres; y ustedes serán Mi pueblo y Yo seré su Dios.
Sí, ellos necesitaban ser limpiados del pecado (su posición/estatus). Pero Dios también les daría un corazón nuevo, una naturaleza nueva, un nuevo estado de ser, para que estuvieran verdaderamente vivos y obedientes a Dios. Ese es un mensaje para todos los pueblos de la tierra, porque todos tenemos las mismas grandes necesidades.
En esta serie meditaremos en el Evangelio de Juan, capítulo a capítulo.
“Son olas furiosas del mar, que arrojan como espuma su propia vergüenza…”
#3 Nombre en Clave: “Coré”
Al igual que Balaam, Coré era un hombre prominente. Pero a diferencia de Balaam, él era parte de la nación de Israel. De hecho, era un levita, de la tribu honrada de servir en el templo. Tal vez un “constructor de comunidad”, creía en la igualdad.
Después de todo, ¿quién era Moisés? ¿Quién era Aarón? ¿Qué los hizo tan especiales? Después de todo, todos eran del pueblo elegido de Dios.
Y se juntaron contra Moisés y Aarón, y les dijeron: «¡Basta ya de ustedes! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y el SEÑOR está en medio de ellos. ¿Por qué, entonces, ustedes se levantan por encima de la asamblea del SEÑOR?».
Verdad mezclada con error. Sí, los israelitas fueron apartados para el servicio de Dios. Pero Dios aún nombró autoridades y puestos especiales en la nación.
Al rechazar la autoridad de Moisés y Aarón, Coré rechazó la autoridad de Dios.
Y Dios escuchó sus quejas.
…y la tierra abrió su boca y se los tragó, a ellos y a sus casas y a todos los hombres de Coré con todos sus bienes. Ellos y todo lo que les pertenecía descendieron vivos al Seol; y la tierra los cubrió y perecieron de en medio de la asamblea.
“Coré” es el doble agente que rechaza la autoridad. Es rebelde, aunque parezca tan santo y espiritual. Se queja de la “iglesia institucional” y de la “religión organizada”. Después de todo, ¿por qué escuchar a esos “hipócritas”? ¿Quién necesita “iglesia” y “sermones”? ¡Tengo mi propia relación con Dios!
“Coré” se pone en peligro de perecer en su rebelión.
La Biblia nos enseña a sujetarnos a la autoridad que Dios ha puesto sobre nosotros. Incluso Jesús mismo obedeció la ley de Dios y habló con respecto a quienes lo rodeaban.
“Caín” rechaza la Palabra de Dios y se basa en su propia razón. “Balaam” busca ganancias por encima de todo. Y “Coré” rechaza la autoridad dada por Dios y trata de apropiarse de ella por sí mismo. Pero son tres agentes dobles que parecen muy generosos, sabios y espirituales. Dice Judas:
Pero estos blasfeman las cosas que no entienden, y las cosas que como animales irracionales conocen por instinto, por estas cosas son ellos destruidos. ¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y por ganar dinero se lanzaron al error de Balaam, y perecieron en la rebelión de Coré. Estos son escollos ocultos en los ágapes de ustedes, cuando banquetean con ustedes sin temor, apacentándose a sí mismos. Son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados. Son olas furiosas del mar, que arrojan como espuma su propia vergüenza; estrellas errantes para quienes la oscuridad de las tinieblas ha sido reservada para siempre.
Parecen árboles frutales o nubes de tormenta. Pero los árboles no tienen frutos y las nubes no llueve. Y al final, correrán hacia la destrucción eterna.
Halagan a la gente, se jactan de sí mismos y causan divisiones en la iglesia de Jesucristo. Pero ahora tenemos la advertencia de Judas.
Pero ustedes, amados, acuérdense de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo, quienes les decían: «En los últimos tiempos habrá burladores que irán tras sus propias pasiones impías». Estos son los que causan divisiones. Son individuos mundanos que no tienen el Espíritu.
No nos sorprende. Sabíamos que estas personas se infiltrarían en la iglesia. ¿Pero que hacemos?
Pero ustedes, amados, edificándose en su santísima fe, orando en el Espíritu Santo, consérvense en el amor de Dios, esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. Tengan misericordia de algunos que dudan. A otros, sálvenlos, arrebatándolos del fuego; y de otros tengan misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por la carne.
El peligro es real: debemos vigilar y cuidar a quienes nos rodean. Pero, sobre todo, ¡miramos a nuestro maravilloso Señor y Salvador!
Y a Aquel que es poderoso para guardarlos a ustedes sin caída y para presentarlos sin mancha en presencia de Su gloria con gran alegría, al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos. Amén.
“Usamos el arte para definirnos a nosotros mismos y a nuestra cultura. Nuestra casa se ve así. Me visto así. Mi color favorito, mi banda favorita. Los más grandes artistas mexicanos. Estatuas y monumentos en la Ciudad de México. El diseño de nuestras torres de agua. Cómo hablan los chilangos y cómo hablan los argentinos. Nuestros programas de nuestros servicios como iglesia. Nuestra música aquí. Entonces, el arte y la comunicación – hablando especialmente de la creatividad, son enormemente importantes y, como con todo lo que hemos hablado, son un campo de batalla en el mundo de hoy…”
En el Nuevo Testamento, después de la cruz, el templo no es un edificio. De hecho, los apóstoles hablan de tres templos – el cuerpo del creyente (1Corintios 6:19-20), la iglesia (1Corintios 3:16: Efesios 2:19-22), y Jesús mismo (Juan 2:19-22).
Pero de hecho, incluso en el Antiguo Testamento, el templo o Dios, o el tabernáculo, nunca fue como los templos de los paganos.
Para aquellos que rechazan al Dios verdadero, un templo es un lugar para su ídolo, donde las personas pueden usar ciertos rituales para obtener poder espiritual en la tierra. En un sentido, es una manera de localizar y controlar a tu dios. Es un conducto de los dioses a la tierra, que puedes usar para obtener lo que deseas.
Antes de los días del rey Salomón, el “templo” era una tienda, un tabernáculo móvil. Y encima del tabernáculo había una representación visual de la gloria de Dios, la nube durante el día y la columna de fuego durante la noche (Números 9:15). Pero no se quedó ahí.
Y cuando la nube se levantaba de sobre la tienda, enseguida los israelitas partían; y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los israelitas.
Cierto, el tabernáculo fue llamado la habitación de Dios (Éxodo 25:8). Pero no pudo contenerlo ni controlarlo. Ningún sacerdote o rey era el maestro; el único Maestro era Dios mismo. Siguió adelante cuando quiso, y se esperaba que la gente lo siguiera.
Salomón lo dijo bien:
Pero, ¿morará verdaderamente Dios sobre la tierra? Si los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, cuánto menos esta casa que yo he edificado.
A diferencia de los dioses paganos, nuestro Dios no nos necesita ni a nosotros ni a nuestros templos. Él amablemente nos permite conocerlo y adorarlo, como el Creador soberano del universo, que hace lo que le place (Salmo 115:3). Como dijo Pablo:
El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que Él da a todos vida y aliento y todas las cosas. De uno solo, Dios hizo todas las naciones del mundo para que habitaran sobre toda la superficie de la tierra, habiendo determinado sus tiempos y las fronteras de los lugares donde viven, para que buscaran a Dios, y de alguna manera, palpando, lo hallen, aunque Él no está lejos de ninguno de nosotros.
El Dios vivo y verdadero es mucho más grande que cualquier cosa que podamos imaginar, más allá del control de cualquier persona o cosa. Y él es nuestro Dios.
Finees era un sacerdote de Israel, recordado por su celo por la verdadera adoración de Dios. Vivió los años formativos de la nueva nación. Leemos acerca de su nacimiento en el libro de Éxodo, y de su vida en Números, Josué e incluso Jueces.
Finees es mejor conocido por un incidente en el libro de Números. Durante los años que los israelitas vagaron en el desierto, se aliaron con Moab, y comenzaron a adorar a los falsos dioses de Moab. Dios envió una plaga de juicio contra el pueblo. Los responsables eran ejecutados y la gente lloraba en arrepentimiento.
En ese momento, un hombre trajo a una mujer madianita al campamento, a la vista de todos, presumiblemente para cometer adulterio con ella. Finees los siguió y los lanzó a ambos con un solo golpe. Debido a sus acciones, la plaga de Dios se detuvo.
Dios hizo un pacto de paz con Finees, prometiéndole que sus descendientes siempre serían sacerdotes. (Números 25:1-13)
Se unieron también a Baal Peor, Y comieron sacrificios ofrecidos a los muertos. Lo provocaron a ira con sus actos, Y la plaga se desató entre ellos. Entonces Finees se levantó e intervino, Y cesó la plaga. Y le fue contado por justicia Por todas las generaciones para siempre. Salmo 106:28-31
Coré, junto con otros dos hombres, lideró una rebelión contra Moisés. Los rebeldes afirmaron que Moisés y Aarón estaban tomando autoridad espiritual que no les pertenecía.
Dios dejó en claro que había elegido a Moisés y Aarón usando un juicio severo. Coré y sus seguidores fueron tragados por la tierra.
Los descendientes de Coré que no participaron en la rebelión son más tarde conocidos como los “hijos de Coré” y tuvieron una parte importante en el culto levítico de Israel (2Crónicas 20:19).
Y aconteció que cuando terminó de hablar todas estas palabras, la tierra debajo de ellos se partió, y la tierra abrió su boca y se los tragó, a ellos y a sus casas y a todos los hombres de Coré con todos sus bienes. Ellos y todo lo que les pertenecía descendieron vivos al Seol; y la tierra los cubrió y perecieron de en medio de la asamblea. Números 16:31-33
Fares también fue el antepasado de las Faresitas (Números 26:20). Más importante aún, Fares está en la genealogía de Jesucristo (Mateo 1:3; Lucas 3:33).
La extraña forma en que nacieron los gemelos fue la razón del nombre: Fares o “brecha”:
Aconteció, además, que mientras daba a luz, uno de ellos sacó su mano, y la partera la tomó y le ató un hilo escarlata en la mano, diciendo: “Este salió primero.” Pero sucedió que cuando él retiró su mano, su hermano salió. Entonces ella dijo: “¡Qué brecha te has abierto!” Por eso le pusieron por nombre Fares (Brecha). Después salió su hermano que tenía el hilo escarlata en la mano; y le pusieron por nombre Zara (Amanecer). Génesis 38:28-30
Naasón era el hijo de Aminadab, y el cuñado de Aarón (Éxodo 6:23).
Naasón fue el líder de la tribu de Judá durante su tiempo en el desierto bajo Moisés (Números 2:3). Él murió en el desierto (Números 32:11-13).
Naasón fue un antepasado de David, y también figura en la genealogía de Jesús, tanto en Mateo (Mateo 1:4) como en Lucas (Lucas 3:32).
La bandera del campamento de los hijos de Judá, según sus ejércitos, salió primero, con Naasón, hijo de Aminadab, al frente de su ejército… Números 10:14
Parán fue el nombre que se le dio a una región desértica en la península del Sinaí en el actual Egipto. La Biblia habla del desierto de Parán, y también del Monte Parán, que puede referirse a un pico prominente o área montañosa en la región.
El Península del Sinaí hoy (gracias a Google Maps)
Aunque no conocemos los límites exactos de la región, parece que estaba en el área noreste de la península. “Él Parán” estaba aparentemente en la frontera del desierto (Génesis 14:6).
Esta es la bendición con la que Moisés, hombre de Dios, bendijo a los Israelitas antes de morir. Dijo: “El SEÑOR vino del Sinaí Esclareciéndoles desde Seir; Resplandeció desde el Monte Parán, Y vino de en medio de diez millares de santos; A Su diestra había fulgor centelleante para ellos. Deuteronomio 33:1-2