Sangre Que Habla (sermón)
Un sermón de Génesis 4.
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Dos misioneros, Pablo y Silas, estaban predicando el Evangelio de Dios en la ciudad de Filipos, cuando fueron arrestados y encarcelados. Sin un juicio legal, los magistrados superiores de la ciudad ordenaron que los azotaran con varas…
Después de darles muchos azotes, los echaron en la cárcel, ordenando al carcelero que los guardara con seguridad; el cual, habiendo recibido esa orden, los echó en el calabozo interior y les aseguró los pies en el cepo.
Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban. De repente se produjo un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel fueron sacudidos. Al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron.
Al despertar el carcelero y ver abiertas todas las puertas de la cárcel, sacó su espada y se iba a matar, creyendo que los prisioneros se habían escapado. Pero Pablo clamó a gran voz, diciendo: “No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.”
Entonces él pidió luz y se precipitó adentro, y temblando, se postró ante Pablo y Silas, y después de sacarlos, dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?”
Ellos respondieron: “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa.”
Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. El carcelero los tomó en aquella misma hora de la noche y les lavó las heridas, y enseguida fue bautizado con todos los suyos. Llevándolos a su hogar, les dio de comer, y se regocijó grandemente por haber creído en Dios con todos los suyos.
Después de un juicio injusto, Jesús fue condenado por Poncio Pilato para ser crucificado. Dos ladrones (malhechores) fueron crucificado al mismo tiempo.
También llevaban a otros dos [con Jesús], que eran malhechores, para ser muertos con El.
Cuando llegaron al lugar llamado ‘La Calavera,’ crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Uno de los malhechores que estaban colgados allí Le lanzaba insultos, diciendo: “¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a Ti mismo y a nosotros!”
Pero el otro le contestó, y reprendiéndolo, dijo: “¿Ni siquiera temes tú a Dios a pesar de que estás bajo la misma condena? Nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero éste nada malo ha hecho.”
Y añadió: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en Tu reino.”
Entonces Jesús le dijo: “En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.”
Era ya como la hora sexta, cuando descendieron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena al eclipsarse el sol. El velo del templo se rasgó en dos. Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” Habiendo dicho esto, expiró.
Al ver el centurión lo que había sucedido, glorificaba a Dios, diciendo: “Ciertamente, este hombre era inocente.”
Preguntas:
Un sermón de Génesis 2:4-25.
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Para más información sobre las “dos” historias de la creación, lee:
Un sermón de Génesis 1:3-2:3.
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Un sermón de Marcos 15:42-16:7
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Si desea ver la línea de tiempo que menciono en el sermón, está aquí: La Muerte y La Resurrección de Jesús – Línea Temporal.
Hace unos 2000 años, en el norte de Israel, Jesús había estado enseñando a la gente. Más tarde, utilizó una situación de vida real para enseñar algo a su discípulos.
Ese mismo día, caída ya la tarde, Jesús les dijo: “Pasemos al otro lado.”
Despidiendo a la multitud, Lo llevaron con ellos en la barca, como estaba; y había otras barcas con Él. Pero se levantó una violenta tempestad, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya la barca se llenaba de agua.
Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre una almohadilla; entonces Lo despertaron y Le dijeron: “Maestro, ¿no Te importa que perezcamos?”
Jesús se levantó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cálmate, sosiégate!: Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma.
Entonces les dijo: “¿Por qué están atemorizados? ¿Cómo no tienen fe?”
Y se llenaron de gran temor, y se decían unos a otros: “¿Quién, pues, es Este que aun el viento y el mar Le obedecen?”
Encuentre un amigo y ve si pueden responder las siguientes preguntas juntas.
Después de haber respondido las preguntas, lean estas palabras del Salmo 107. ¿Cómo creen que se relacionan estas palabras con la historia acerca de Jesús?
Los que descienden al mar en naves
Y hacen negocio sobre las grandes aguas,
Han visto las obras del SEÑOR
Y Sus maravillas en lo profundo.
Pues El habló, y levantó un viento tempestuoso
Que encrespó las olas del mar.
Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades,
Sus almas se consumían por el mal.
Temblaban y se tambaleaban como ebrios,
Y toda su pericia desapareció.
En su angustia clamaron al SEÑOR
Y El los sacó de sus aflicciones.
Cambió la tempestad en suave brisa
Y las olas del mar se calmaron.
Entonces se alegraron, porque las olas se habían aquietado,
Y El los guió al puerto anhelado.
Que den gracias al SEÑOR por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Salmo 107:23-31
Hemos estado hablando sobre el tema del pecado aquí en En la Biblia. Si estás atrasado en la discusión, lee El Pecado: Ayer, Hoy y Mañana y Pecado en la Biblia.
Hoy vamos a volver al origen del pecado en la raza humana.¿Recuerdas el mandamiento de Dios para el primer hombre y mujer?
El SEÑOR (Yahvé) Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. Y el Señor Dios ordenó al hombre: “De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento (de la ciencia) del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás.”
Génesis 2:15-17
Esa era la ley de Dios. Sabemos por Juan que el pecado es infracción de la ley (1Juan 3:4).
Veamos qué pasó después.
La serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el SEÑOR (Yahvé) Dios había hecho. Y dijo a la mujer: “¿Conque Dios les ha dicho: ‘No comerán de ningún árbol del huerto’?”
La mujer respondió a la serpiente: “Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: ‘No comerán de él, ni lo tocarán, para que no mueran.'”
Y la serpiente dijo a la mujer: “Ciertamente no morirán. Pues Dios sabe que el día que de él coman, se les abrirán los ojos y ustedes serán como Dios, conociendo el bien y el mal.”
Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió. También dio a su marido que estaba con ella, y él comió. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.
Y oyeron al Señor Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día. Entonces el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del huerto.
Bueno, ¡te toca a ti! Aquí hay algunas preguntas para ayudarlo a reflexionar sobre esta historia. ¿Por qué no encontrar un amigo y hablar sobre estas preguntas juntos?
Un sermón de 2Pedro 1:15-21. Una disculpa por la mala calidad de esta grabación. Estaba parado al lado de un generador y hablando al aire libre. 🙂
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Un sermón de Marcos 14:32-54
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