Una Historia de Navidad: Maher Shalal Hash Baz (parte 4)
Hasta hoy:
- Una Historia de Navidad (parte 1)
- Una Historia de Navidad: Conspiración (parte 2)
- Una Historia de Navidad: La Señal (parte 3)
“¡Casa de David – el Señor mismo les dará esta señal!
Así habla el profeta de Dios, Isaías, al rey de Judá, Acaz. Los reyes de Siria e Israel habían formado una alianza contra Judá. Pero Dios no iba a dejar que destruyan su pueblo.
Y para demostrar que la salvación viene de Dios, Dios mismo les va a dar una señal. ¿La señal? Un bebé.
Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y Le pondrá por nombre Emmanuel. Comerá cuajada y miel hasta que sepa lo suficiente para desechar lo malo y escoger lo bueno. Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, será abandonada la tierra cuyos dos reyes tú temes.
Bueno, la primera frase es muy conocida. Emmanuel – Dios con nosotros. Del Evangelio de Mateo, sabemos que Jesús es Emmanuel. Pero, ¿eso quiere decir que Acaz tiene que esperar por más que siete siglos por la salvación del Señor?
Isaías continuó su profecía, y no todo fueron buenas noticias. Siria e Israel, la alianza que estaba atacando a Jerusalén, no ganarían. Asiria marcharía hacia abajo y destruiría la alianza. La salvación para Judá – pero una salvación temporal. Porque Asiria no se detendría allí. Atacarían Israel. De hecho, Dios los estaba llamando a atacar.
Un hijo nació a Isaías y su esposa – una señal. Su nombre – Maher Shalal Hash Baz.
La palabra “virgen” en la profecía podría referirse a una mujer joven en general. Por lo general, se hablaría de una virgen – una muchacha soltera.
Pero en este momento, Maher Shalal Hash Baz fue una señal. Su nombre significa veloz es el botín, rápida la presa. En otras palabras – Bienvenido, Asiria. Vendrán y se quitarán las riquezas de Judá.
Juicio estaba a punto de caer sobre Judá. No de Siria e Israel, sino de Dios – y Dios usaría el Imperio Asirio.
El pequeño bebé era un reloj de alarma. “Antes que el niño sepa clamar ‘padre mío’ o ‘madre mía,’ la riqueza de Damasco y el botín de Samaria serán llevados ante el rey de Asiria.”
Acaz, no teme a Siria. No teme a Israel. Teme al Señor.
No digan ustedes: ‘Es conspiración,’
A todo lo que este pueblo llama conspiración,
Ni teman lo que ellos temen, ni se aterroricen.
A Yahvé de los ejércitos es a quien ustedes deben tener por santo.
Sea Él su temor,
Y sea Él su terror.
Malas noticias para el malvado rey de Judá, Acaz. Pero hubo buenas noticias también.
¿Recuerdas quien vino a este reunión con Isaías y Acaz? Un hijo mayor de Isaías. ¿Su nombre? Sear Jasub. Sear Jasub significa el remanente volverá.
Dios no va a destruir por completo a Judá. Todavía hay esperanza. Esta esperanza no está en Maher Shalal Hash Baz, pero en Emmanuel. Y vamos a ver porque en la parte 5 de nuestra historia navideña.

Isaías tenía un mensaje de Dios para el rey.


Hemos pasado algunas semanas hablando del Pentateuco – Génesis, Éxodo, Levítico, Números, y Deuteronomio. En esos libros vemos el principio de todo, Adán, Abraham, y una nueva nación – Israel.
El tabernáculo, los sacrificios – todos los rituales del Antiguo Testamento, finalmente se esclarecen cuando vemos a Jesús. Sacrificios constantes en realidad nunca perdonaron el pecado. Siempre era Jesús y su sacrificio en la cruz.
En la Ley de Dios, escuchamos a las palabras de Dios mismo. En
¡Por la fe … por la fe … por la fe! Y ¿qué fue la actitud de Moisés? Consideró como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Mejor estar con el pueblo de Dios – despreciados en este momento – porque la cierta recompensa está llegando. La salvación, la vida, el gozo – en Cristo.
Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña, viviendo en tiendas como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.