¡Hoy terminamos la serie de Antropología Bíblica! Vamos a ver todos los temas juntos…
“¿Por qué Roma odiaba a los cristianos, hermanos? ¿Por qué alimentaron a las bestias con cristianos? No porque tuvieran una religión. Había muchas religiones. No porque recibieron a Cristo en sus corazones. ¿Por qué Roma odiaba a los cristianos? Porque dijeron que Jesucristo es el Señor. No Señor de la iglesia, ni de mi vida espiritual. ¡Señor de todo!
“Señor de mi cuerpo todos los días de la semana. Señor de mi escuela. Señor de México. Señor del presidente. Señor de la filosofía. Señor de la ciencia. Señor de la creación. Señor de todo.
“Roma no puede tolerar eso. Nuestro mundo de hoy tampoco.”
Bueno, notas un par de diferencias. La primera vez, “el SEÑOR”, es decir, Yahvé. La segunda vez “Dios”. Bueno, el mismo Dios de Israel.
Aunque tenemos dos traducciones diferentes para la persona malvada en español, es la misma palabra en hebreo. Culpable, malo, no justo.
Entonces, ¿por qué Dios querría enfatizar esta idea diciéndola dos veces?
Estos dos versículos están al final de dos secciones del libro de Isaías. En general, Dios habla de la redención y salvación de Israel.
«Consuelen, consuelen a Mi pueblo», dice su Dios. «Hablen al corazón de Jerusalén Y díganle a voces que su lucha ha terminado, Que su iniquidad ha sido quitada, Que ha recibido de la mano del SEÑOR El doble por todos sus pecados».
Nota que ya tenemos “Dios” y “el SEÑOR / Yahvé”. Y ¿qué dice Dios? Básicamente, que el Señor está trayendo paz a Su pueblo.
«…Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, Pero Mi misericordia no se apartará de ti, Y el pacto de Mi paz no será quebrantado», Dice el SEÑOR, que tiene compasión de ti.
Como dice en Isaías 40, Dios va a perdonar los pecados de su pueblo. ¿Cómo? A traves de Su Siervo…
Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, Molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, Y por Sus heridas hemos sido sanados.
Si hay perdón, ¿porque dice Isaías 48:22 que no hay paz? No hay paz para los impíos porque no buscan la paz en Dios. Se niegan a arrepentirse y volverse a Él.
De hecho, incluso afirman ser creyentes. Usan el Nombre de Dios y ofrecen sacrificios. Pero es sólo una actuación exterior.
»Oigan esto, casa de Jacob, los que llevan el nombre de Israel Y salieron de las entrañas de Judá, Los que juran por el nombre del SEÑOR Y hacen mención del Dios de Israel, Pero no en verdad ni en justicia…
No en verdad. Ser religioso y espiritual no es suficiente.
Busquen al SEÑOR mientras puede ser hallado, Llámenlo en tanto que está cerca. Abandone el impío su camino, Y el hombre malvado sus pensamientos, Y vuélvase al SEÑOR, Que tendrá de él compasión, Al Dios nuestro, Que será amplio en perdonar.
Durante demasiado tiempo los malvados han ignorado a Dios y Su Palabra.
Cuando clames, que tus ídolos te libren. Pero a todos se los llevará el viento, Un soplo los arrebatará. Pero el que en Mí se refugie, heredará la tierra, Y poseerá Mi santo monte».
Si solo oras a Dios cuando estás en problemas, no esperes alivio. Has estado confiando en otras cosas: tu salud, tus posesiones, tu juventud, tu familia, tu poder, fiestas, autos, entretenimiento, ¿y ahora quieres que el Señor te ayude?
“Pero el que en Mí se refugie…” Estes son las personas en Israel que recibirá las promesas de Dios, la tierra prometida.
Siempre ha sido lo mismo. Es el arrepentimiento y la fe lo que Dios usa para salvarnos. Dios está ofreciendo salvación, y por eso da esta advertencia dos veces. Isaías 48:22 que recuerda que el juicio viene, pronto, para aquellos que no están seguros en Jesucristo. Si sabes que tu corazón no está en paz, ahora también sabes por qué. Isaías 57 lo ilustra claramente:
Pero los impíos son como el mar agitado, Que no puede estar quieto, Y sus aguas arrojan cieno y lodo. «No hay paz», dice mi Dios, «para los impíos».
“Una de las primeras cosas que aprendimos en nuestra serie sobre Antropología Bíblica fue el concepto de dependencia. Fuimos creados como seres dependientes; por supuesto, ser creados significa que somos dependientes. Y como seres humanos, no solo dependemos de Dios, también dependemos unos de otros y del medio ambiente que nos rodea. Por eso hoy hablamos de nuestra relación con el medio ambiente…”
Isaías 43:19 es, en realidad, un sorprendente contraste con el último versículo del que hablamos. Si no leiste la entrada a Isaías 43:2, leelo ahora – Isaías 43:2 – “Cuando pases por las aguas…”.
Entonces, así como Dios cuidó de Su pueblo, llevándolos a través del Mar Rojo y destruyendo a sus enemigos, Él seguirá cuidándolos. Pero ahora, el contraste…
Yo hago algo nuevo, Ahora acontece; ¿No lo perciben? Aun en los desiertos haré camino Y ríos en los lugares desolados.
El Mar Rojo se abrió para el pueblo de Dios. El río Jordán se detuvo para permitir el paso de los israelitas.
Pero el poder de Dios no se detiene ahí. Ahora traerá ríos, ríos de agua refrescante y renovadora para su tierra.
Según Isaías 41, cuando Dios traiga a Su pueblo de regreso a Israel, la nueva irrigación y el crecimiento en la tierra serán una señal de que es Dios quien vela por Su pueblo.
Abriré ríos en las alturas desoladas, Y manantiales en medio de los valles. Transformaré el desierto en estanque de aguas, Y la tierra seca en manantiales. Pondré en los desiertos el cedro, La acacia, el mirto y el olivo; Pondré en el lugar desolado el ciprés, Junto con el olmo y el boj, Para que vean y entiendan, Consideren y comprendan a una Que la mano del SEÑOR ha hecho esto, Que el Santo de Israel lo ha creado.
La tierra bien regada de Israel es profetizada muchas veces en Isaías. Cuando Israel sea finalmente liberado del dominio de las naciones, recordarán cómo Dios les proveyó una vez en el desierto, sabiendo que todavía sirven al mismo Dios.
Salgan de Babilonia, huyan de los caldeos; Con voz de júbilo anuncien, proclamen esto, Publíquenlo hasta los confines de la tierra; Digan: «El SEÑOR ha redimido a Su siervo Jacob». No padecieron sed cuando Él los condujo por los desiertos. Hizo que brotara agua de la roca para ellos, Partió la peña, y las aguas corrieron.
Y espero que sirvas al mismo Dios. El Dios que cuidará de ti también, en Su Reino, cuando llegue el grito del cielo – “El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de Su Cristo. ¡Él reinará por los siglos de los siglos!” (Apocalipsis 11:15)
Llegará el momento en que la redención será completa, el pecado y la muerte serán desterrados, y el Buen Pastor conducirá a su pueblo junto a aguas refrescantes. Aún más que el agua física, “Con gozo sacarás agua De los manantiales de la salvación” (Isaías 12:3). ¡Gracias a Dios por Su amor tan grande! Y gracias por el recordatorio de Su poder y amor en Isaías 43:19.
“Usamos el arte para definirnos a nosotros mismos y a nuestra cultura. Nuestra casa se ve así. Me visto así. Mi color favorito, mi banda favorita. Los más grandes artistas mexicanos. Estatuas y monumentos en la Ciudad de México. El diseño de nuestras torres de agua. Cómo hablan los chilangos y cómo hablan los argentinos. Nuestros programas de nuestros servicios como iglesia. Nuestra música aquí. Entonces, el arte y la comunicación – hablando especialmente de la creatividad, son enormemente importantes y, como con todo lo que hemos hablado, son un campo de batalla en el mundo de hoy…”
Hoy vamos a meditar en una maravillosa promesa de Dios a Israel en Isaías 43:2. Pero primo, un poco de historia.
Vamos por un momento al capítulo 42. Aquí, Israel está en una situación terrible. Escucha –
Pero este es un pueblo saqueado y despojado, Todos están atrapados en cuevas, O escondidos en prisiones. Se han convertido en presa sin que nadie los libre Y en despojo sin que nadie diga: «Devuélvelos».
Las naciones extranjeras han tratado mal a los israelitas (y serán castigados por hacerlo – Isaías 41:11). Pero hay una Mano escondida detrás de su sufrimiento. Dios ha traído juicio por la desobediencia de Israel. Escucha cómo Dios lo explica, llamando a la nación “Jacob”:
¿Quién entregó a Jacob al despojo, Y a Israel a los saqueadores? ¿No fue el Señor, contra quien pecamos? En Sus caminos no quisieron andar, Ni obedecieron Su ley. Por eso derramó sobre él el ardor de Su ira Y la violencia de la batalla. Le prendió fuego por todos lados, Pero él no se dio cuenta; Lo consumió, pero él no hizo caso.
Incluso cuando estaban bajo la disciplina de Dios, todavía no se arrepintieron. Y sin embargo, en Su tiempo, un Dios misericordioso salvará a Su pueblo.
Y eso nos lleva al capítulo 43, y especialmente a Isaías 43:2.
Mas ahora, así dice el SEÑOR (Yahvé) tu Creador, oh Jacob, Y el que te formó, oh Israel: «No temas, porque Yo te he redimido, Te he llamado por tu nombre; Mío eres tú. Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, Y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, Ni la llama te abrasará…
Dios escogió específicamente a Israel entre las naciones (Isaías 43:3-4). Él los salvará. De hecho, Él los liberará y los reunirá, revirtiendo la vergüenza de la que leímos en el capítulo anterior.
«…No temas, porque Yo estoy contigo; Del oriente traeré tu descendencia, Y del occidente te reuniré. Diré al norte: “Entrégalos”; Y al sur: “No los retengas”. Trae a Mis hijos desde lejos Y a Mis hijas desde los confines de la tierra, A todo el que es llamado por Mi nombre Y a quien he creado para Mi gloria, A quien he formado y a quien he hecho».
¿Recuerda? No había nadie que dijera “Devuélvelos”. Hasta que vino el Redentor.
Y así Dios le recuerda a Su pueblo Sus milagros pasados. “Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo…” —¡Éxodo 14:21-31! “Y si por los ríos, no te cubrirán…” ¡Josué 3:14-17! “Cuando pases por el fuego, no te quemarás…” ¡Daniel 3! ¿Puede Dios salvar a su pueblo? Oh sí.
Si eres gentil, no judío, puedes preguntar: “¿Por qué es esto importante para mí?” En realidad, hay muchas razones por las que esto es importante para ti. Por ejemplo, así como Dios preservó a Su pueblo, también cumplió Su promesa de traer al Mesías a la tierra, y ahí es donde encontramos la perfecta salvación eterna.
Pero hay algo importante en un nivel aún más básico.
En tiempos de dura prueba, en tiempos en los que de hecho se enfrentaban a la muerte, ¿por qué había todavía esperanza para el pueblo israelita? Escucha de nuevo: “No temas, porque Yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; Mío eres tú. Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo…”
¿Ves las promesas?
Yo te he redimido
Te he llamado por tu nombre
Mío eres tú
Yo estaré contigo
¿Es posible que lo mismo sea cierto para los creyentes hoy?
“Cristo nos redimió de la maldición de la ley…” (Gálatas 3:13) ¿Por qué una maldición? Porque no obedecimos la ley de Dios.
“Sabemos, hermanos amados de Dios, de la elección de ustedes…” (1Tesalonicenses 1:4) La “elección” – es decir, Dios mismo los había elegido. Él los amaba. Los llamó por su nombre y fue su Dios. (Colosenses 3:12-13)
“Ustedes … ahora son el pueblo de Dios” (1Pedro 2:10) “ahora somos hijos de Dios” (1Juan 3:2) “Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús” (Efesios 2:10) Sí, le pertenecemos a Él.
“¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:18-20) “Nunca te dejaré ni te desampararé” (Hebreos 13:5)
El cuidado de Dios por Israel es un ejemplo para todas las personas que son escogidas por Dios. Todo verdadero creyente puede ver el amor de Dios, el poder milagroso, la redención y saber que en Cristo tienen al mismo Dios.
¡Qué maravilloso leer Isaías 43:2, sabiendo que seguimos al mismo gran Dios!
“Me imagino que la mayoría de nosotros – tal vez todos nosotros – hemos experimentado algún tipo de prejuicio contra nosotros por el tono de nuestra piel, o por ser cristianos, o porque no somos de esta zona, o por nuestra situación económica. El tema de la equidad o la justicia es muy importante; podríamos llevarnos un año hablando de esto y nada más. Es importante y, en cierto modo, muy complejo. Mi esperanza, mi meta, es que hoy veamos la increíble sabiduría de la Palabra de Dios. Pero primero, necesitamos aprender más sobre las versiones de ‘justicia’ del mundo.”
Seguimos en la sección que a veces se llama el juicio de los falsos dioses (más información en la entrada sobre Isaías 40:29). La pregunta es, ¿cómo es Yahvé diferente de los ídolos?
Esta vez, es algo muy personal.
Israel está siendo acosado por otras naciones. Esto no es nada nuevo, y continuará. Pero no para siempre.
Cuando las naciones tienen miedo (Isaías 41:5), ¿qué hacen? Bueno, pueden buscar aliados, pueden encontrar esperanza en otras naciones (Isaías 41:6). O bien, pueden buscar dioses falsos (Isaías 41:7). Todos tienen sus propios mesías, sus propios salvadores, ¿no?
Pero Yahvé es el Dios verdadero, y también el Dios de Israel. “Yo soy Yahvé (el SEÑOR) tu Dios, que sostiene tu diestra…”
En Isaías 41:13, Dios le recuerda a Israel que Él se preocupa por ellos. De hecho, en este versículo es Dios quien toma la iniciativa: le dice a Su pueblo que no tema.
¿Quién es Israel? Nada más que un gusano, en comparación con Dios (“No temas, gusano de Jacob, ustedes hombres de Israel”Isaías 41:14). De hecho, ni siquiera son tan buenos en comparación con muchas de las naciones más fuertes del mundo.
Pero Israel triunfará sobre las naciones, porque Dios es su Redentor.
“No temas” era una de las frases favoritas de Jesús. “No temas, cree solamente” (Marcos 5:36). Cuando ponemos nuestra confianza en Él, no tenemos nada que temer. Ya sea una tormenta, o la muerte misma.
Él cuida de Su pueblo. Y creyente, tú mismo estás en Su mente hoy. ¡No tengas miedo!
Porque este es el amor de Dios: que guardemos Sus mandamientos, y Sus mandamientos no son difíciles. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo. Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Y quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
“Vamos a hablar del tema de la justicia y el derecho. Y aunque esto se basa en la justicia de Dios, estaremos investigando más cómo administramos la justicia en la tierra, a través de las autoridades que Dios nos ha dado. Este es nuestro plan de hoy: vamos a ver siete cosas que Dios nos ha dado, que nos ayudarán a entender la justicia. Y también veremos cómo el mundo de hoy está tratando de distorsionar cada una de estas cosas…”
La última vez vimos Isaías 40:29. Hoy nos vamos a enfocar en Isaías 40:31, pero veamos toda la sección.
Él da fuerzas al fatigado, Y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor. Aun los mancebos se fatigan y se cansan, Y los jóvenes tropiezan y vacilan, Pero los que esperan en el SEÑOR Renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, Correrán y no se cansarán, Caminarán y no se fatigarán.
Es una frase interesante. “Los que esperan en el SEÑOR (Yahvé)”. Esas son las personas que finalmente recibirán Su fuerza. Pero, ¿quiénes son?
Esperar tiene aquí la idea de paciencia, de la expectativa. Se podría decir que también incluye el concepto de dependencia. La idea de tener su confianza en algo.
Todos queremos tener fuerza y valor en este momento, pero a veces tenemos que esperar.
Y, ¿a quién estamos esperando? Esperamos en Yahvé, en el Dios de la Biblia, el Creador. Otra vez, aquí, en una sección que es “el juicio de los falsos dioses”, la Biblia nos dice que sólo hay un Dios verdadero, un Dios que es “nuestra ayuda y nuestro escudo” (Salmo 33:20).
El mismo Isaías sabía que había momentos en que Dios parecía escondido en la oscuridad. Hubo momentos en que Dios parecía silencioso. Después de todo, este era un tiempo en el que Dios prometía juzgar al pueblo por su desobediencia. Dijo el profeta:
Aguardaré al SEÑOR que esconde Su rostro de la casa de Jacob. Sí, a Él esperaré.
Para nosotros, es más fácil ver un rayo de luz cuando estamos en la oscuridad. Y eso es lo asombroso de Isaías 40:31.
En tiempos difíciles, ¿esperamos en el Señor? Su respuesta está llegando, pero tenemos que ser pacientes. Y puede ser que Él nos dé fuerza, no sacándonos de nuestros desafíos, sino mostrando Su poder en ellos.
El apóstol Pablo experimentó eso.
… [El Señor] me ha dicho: «Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Cuando somos débiles en nosotros mismos, cansados y cansados, Él renovará nuestras fuerzas.
En la Biblia las águilas son símbolo de velocidad. Las águilas pueden volar a unos 50 km/h, y cuando descienden en picado, ¡guau! – ¡algunos pueden alcanzar cinco veces esa velocidad! ¡Casi 250 km/h! ¡Imagínate!
Dios promete a Su pueblo una velocidad y una fuerza increíbles. Él nos dará lo que necesitamos para servirle en este mundo.
Confía en el Señor, creyente. Él te proporcionará todo lo que necesites. Puede sentirse limitado por sus circunstancias. Pero el poder de Dios es mayor. Nunca olvides Isaías 40:31.