Hebreos: Personajes
Personajes: Cristo Jesús, los ángeles, Moisés, Josué, Abraham, Melquisedec, los Heroes de la Fe (Hebreos 11)
El autor de Hebreos nos muestra cómo toda la historia ha esperado al gran y eterno Salvador, Jesucristo.
Personajes: Cristo Jesús, los ángeles, Moisés, Josué, Abraham, Melquisedec, los Heroes de la Fe (Hebreos 11)
El autor de Hebreos nos muestra cómo toda la historia ha esperado al gran y eterno Salvador, Jesucristo.
Clave: Mejor
Durante los primeros meses y años después de que el Señor Jesús ascendió al cielo, muchos judíos se convirtieron en sus seguidores y se unieron a la iglesia visible. Por supuesto, muchos tenían familia y amigos que se negaron a dejar atrás sus sacrificios y rituales en el templo.
En los primeros tiempos, muchos cristianos se encontraban en el templo o en sinagogas. Pero su adoración cambió drásticamente, con su confianza en el sacrificio de una-vez-para-siempre de Cristo.
Y así, algunos fueron tentados. ¿Por qué no regresar a la adoración colorida, visual, táctil y tradicional del templo? ¿Por qué necesitamos algo nuevo? O – ¿por qué no adorar a Jesús, sino también hacer los sacrificios, sólo para estar seguro?
Pero una vez que Cristo había completado su obra, los sacrificios ya no eran necesarios. De hecho, volver era rechazar la salvación de Dios. No puedes adorar a Cristo a tu manera, rechazando el camino de Dios. Sólo hay un camino de salvación.
Hebreos tiene palabras duras para aquellos que quieren rechazar la obra completada de la cruz. Pero las enseñanzas del autor son mucho más maravillosas.
El camino de Cristo no es simplemente un camino nuevo. Es un camino mejor. De hecho, era la meta desde el principio – desde que Dios prometió aplastar la cabeza de la serpiente en los días de Adán (Génesis 3:15). Sí, Cristo es mucho mejor…
Y eso es sólo el principio. Cristo realmente ha traído algo completamente nuevo, y mucho mejor que los sacrificios constantemente repetidos, nunca suficientes, de la ley de Moisés, que era sólo una sombra y un símbolo de las cosas por venir.
Autor: Anónimo
¡Uno de los grandes misterios del Nuevo Testamento! Muchos en la historia han asumido que el Apóstol Pablo escribió Hebreos, pero el libro en sí no nos lo dice. Es posible que el material haya sido adaptado de un sermón de Pablo, pero escrito por alguien más, como Lucas.
Pero quienquiera escribió Hebreos, fue aceptado por la iglesia primitiva como la enseñanza de los apóstoles. Y en última instancia, como el resto de la Biblia, fue escrito por el Espíritu Santo.
Año de la escritura: c. 68 dC
Los años de la historia: c. 68 dC
Es difícil estar seguro de la fecha de Hebreos. Sin embargo, parece haber sido escrito cuando el templo todavía estaba todavía en pie – y así antes del año 70 dC. Hay algunas otras pistas – fue un tiempo de persecución (Hebreos 13:3), y Timoteo acababa de salir de la cárcel (Hebreos 13:23).
Libro de la semana: Hebreos
Hebreos es una epístola, un tipo de carta. Algunas personas piensen que usa material de un sermón, escrito como una carta.
Idioma: griego
Tiene 4953 palabras (en griego).
Género/Estilo: Una Epístola
Acaz, el rey malvado de Judá, ha muerto. Su hijo Ezequías ahora tenía el poder del reino.
En el primer año de su reinado, de hecho, en el mes primero, abrió las puertas del templo de Dios. El edificio fue limpiado y reparado, y la verdadera adoración en el templo comenzó una vez más.
Pero los pecados de Acaz seguían atormentando a la nación. Los naciones alrededor de Judá, especialmente el imperio asirio, continuaron amenazando. Aunque el Señor protegió a Su pueblo de una manera especial a través de Ezequías, estaba claro que él no era el Mesías prometido.
Y ¿qué había prometido Dios por medio de Isaías?
Por tanto, el Señor mismo les dará esta señal:
Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y Le pondrá por nombre Emmanuel
…
Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado,
Y la soberanía reposará sobre Sus hombros.
Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso,
Padre Eterno, Príncipe de Paz.
El aumento de Su soberanía y de la paz no tendrán fin
Sobre el trono de David y sobre su reino,
Para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia
Desde entonces y para siempre.
El celo de Yahvé de los ejércitos hará esto.
Dios salvó a su pueblo de Asiria cuando lo invocaron. Pero la gente estaba esperando algo … permanente. Sin fin. Una paz verdadera y duradera. La paz de tener Dios-con-nosotros – Emmanuel.
Acaz vino a Isaías en uno de los momentos más oscuros de la historia. La adoración del Dios verdadero estaba a punto de perecer de la tierra. Jerusalén estaba a punto de caer, y el rey adoraba ídolos.
¿Y qué dijo Dios? Deja de buscar ayuda de otros dioses, y de otras naciones. Deben temer al Señor y esperar su salvación.
Pero, ¿y si no queda nadie que adore a Dios? ¿Y si nuestros hijos se apartan de Él, y nuestra nación está corrompida, e incluso las iglesias ya no escuchan Su Palabra?
Incluso en los días más oscuros, Dios cumplirá Sus promesas. Él preservará a Su pueblo, aun cuando parezcan ser pocos en número.
Fue un día oscuro en Palestina cuando Dios cumplió Su promesa. El propio José había descubierto que su joven novia estaba embarazada y que el bebé no era suyo. ¿Cómo dormía esa noche? Estoy seguro de que estaba dando vueltas en la cama.
Pero entonces el ángel vino. Y como Isaías había hablado a la casa de David – recordando a Acaz de las promesas de Dios a David – el ángel hizo lo mismo.
José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo. Y dará a luz un Hijo, y Le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a Su pueblo de sus pecados.
Años más tarde, el apóstol Mateo reflexionó sobre lo que el ángel había dicho. Recordó la señal que Dios había dado al rey Acaz. Este fue el cumplimiento de la promesa: ¡Dios con nosotros!
Recordamos el nacimiento de Jesús, y damos gracias a Dios por el perdón y la libertad. Dios se hizo hombre. El Creador se unió en el sufrimiento de su creación, y redimido a su pueblo.
Pero todavía el mundo es oscuro. Muchos de nosotros somos perseguidos. Perdemos cosas que amamos. Y ahora que tenemos un perdón permanente, esperamos una gloria eterna.
El apóstol Pablo sabía que vendría, cuando estaba en la cárcel.
Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, conforme a mi evangelio, por el cual sufro penalidades, hasta el encarcelamiento como un malhechor. ¡Pero la palabra de Dios no está presa!
Por tanto, todo lo soporto por amor a los escogidos, para que también ellos obtengan la salvación que está en Cristo Jesús, y con ella gloria eterna.
Como el anciano le dijo a Juan, en su visión – No llores; mira, ¡el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido…!
Si buscas la salvación en otras personas, en un gobierno, en dinero, en ti mismo, Dios estará en tu contra.
Teme a Dios. Sigue a Su Hijo, el descendiente de David, el verdadero Rey de la Paz. Y no confíes en ti mismo – confía en Él.
Amigo, que tiene fe en Dios, no llores. Dios esta con nosotros. Como sabía Isaías, justicia y paz están llegando. Cristo viene para salvación de los que ansiosamente Lo esperan. El celo de Yahvé de los ejércitos hará esto.
Recientemente nos fijamos en un par de los sacrificios en Levítico. Los sacrificios eran un recordatorio brutal del pecado, año tras año.
Pero Dios no nos pide a ofrecer sacrificios de animales hoy en día, debido a que el sacrificio final ya ha sido ofrecido.
Sean, pues, imitadores de Dios como hijos amados; y anden en amor, así como también Cristo les amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.
Efesios 5:1-2
Nos recuerda de las palabras en Levítico 1:9 – Es una ofrenda encendida de aroma agradable para el SEÑOR.
De veras, la ofrenda de Jesús – en la cruz – fue una ofrenda agradable para Dios.
El tabernáculo, los sacrificios – todos los rituales del Antiguo Testamento, finalmente se esclarecen cuando vemos a Jesús. Sacrificios constantes en realidad nunca perdonaron el pecado. Siempre era Jesús y su sacrificio en la cruz.
El autor de Hebreos brillantemente explica esto en Hebreos 8-10. La Ley de Moisés – el pacto con los israelitas – es una sombre – una copia – de cosas celestalies. Hay algo mejor – un pacto mejor – en que Jesucristo es el sumo sacerdote, y el sacrificio.
El antiguo pacto se ha hecho anticuado. Ahora, no hay necesidad de un recordatorio constante de los pecados, día tras día, semana tras semana, año tras año (Hebreos 10:1-4).
Porque Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.
De otra manera, a Cristo le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.
¿Lo entiendes? Si estás en Cristo, el pecado ha sido quitado, para siempre.
Ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.
Pero Cristo, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios, esperando de ahí en adelante hasta que Sus enemigos sean puestos por estrado de Sus pies. Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.
Hebreos 10:11-14
¿Es Jesucristo tu Salvador? Él es un Salvador perfecto. Él no deja nada sin terminar. El sacrificio es completo, para siempre. ¡Consumado es!
En la Ley de Dios, escuchamos a las palabras de Dios mismo. En el último artículo hablamos de cómo Dios dio la ley a Israel en el Monte Sinaí. ¡Fuego! ¡Humo! ¡Nube densa! ¡Terremoto! ¡Relámpagos!
¿Y que dijo Moisés?
No teman, porque Dios ha venido para ponerlos a prueba, y para que Su temor permanezca en ustedes, y para que no pequen.
Éxodo 20:20
En Deuteronomio 18, Moisés recuerda la escena aterradora en la montaña. Se recuerda a las personas que tienen que escuchar sólo a su Dios – y al profeta especial que Dios va a enviar. “Y sucederá que a cualquiera que no oiga Mis palabras que él ha de hablar en Mi nombre, Yo mismo le pediré cuenta.” (Deuteronomio 18:19)
Puedes leer más del Profeta en La Segunda Profecía: El Profeta.
Escucha a Dios – no sólo para saber, pero para hacer.
Más adelante en el libro de Deuteronomio, Dios explica a Israel las bendiciones que recibirán si obedecen:
“Y sucederá que si obedeces diligentemente al SEÑOR tu Dios, cuidando de cumplir todos Sus mandamientos que yo te mando hoy, el SEÑOR tu Dios te pondrá en alto sobre todas las naciones de la tierra.
Deuteronomio 28:1
Y en Deuteronomio 28:1-14 leemos todos las bendiciones.
Pero – ¿qué es eso? Tienen que cumplir “todos” los mandamientos. ¡Todos!
Después, tenemos las maldiciones si no obedecen:
“Pero sucederá que si no obedeces al SEÑOR tu Dios, y no guardas todos Sus mandamientos y estatutos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti todas estas maldiciones y te alcanzarán:
Deuteronomio 28:15
Y leemos las maldiciones en Deuteronomio 28:15-68.
Pero – aquí está otra vez – “todos Sus mandamientos y estatutos”.
A veces pensamos en la obediencia a Dios como un porcentaje en un examen. “Bueno, estoy bien si tengo más que 50%…” o tal vez 60% ….
Pero no es así. Dice Moisés –
¡La Roca! Su obra es perfecta,
Porque todos Sus caminos son justos;
Dios de fidelidad y sin injusticia,
Justo y recto es El.
Deuteronomio 32:4
Una Dios Santo – Perfecto – requiere la santidad en su pueblo. Perfección. Pureza.
En las palabras de Santiago:
Si en verdad ustedes cumplen la ley real conforme a la Escritura: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo,” bien hacen. Pero si muestran favoritismo, cometen pecado y son hallados culpables por la ley como transgresores. Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero falla en un punto, se ha hecho culpable de todos.
Santiago 2:8-10
No es para nosotros obedecer una parte de lo que el Señor nos pide.
La primera cosa que necesitamos – como pecadores – es un Salvador perfecto. ¡Gracias a Dios! ¡Tenemos un Salvador en Jesucristo! ¡El hombre sin pecado!
Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Hebreos 4:16
Pero también tenemos que aprender de Él como obedecer. Santo, como nuestro Rey.
Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenían en su ignorancia, sino que así como Aquél que los llamó es Santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir. Porque escrito está: “Sean santos, porque Yo soy santo.”
1Pedro 1:14-16
Y debemos enseñar a otros a obedecer unas partes de lo que Jesús nos ha mandado. Ay, perdón – ¿qué dijo Jesús? “enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado” (Mateo 28:20).
Clave: Llegadas
El remanente había llegado de nuevo en la tierra, sino que llegó como una nación pequeña, humillada. ¿Dónde fueron las grandes obras de Dios? ¿Qué ha sucedido a sus promesas?
La gente se había llegada, pero ¿qué pasa con sus corazones?
Y endurecieron sus corazones como el diamante para no oír la ley ni las palabras que el SEÑOR de los ejércitos había enviado por Su Espíritu, por medio de los antiguos profetas. Vino, pues, gran enojo de parte del SEÑOR de los ejércitos.
Zacarías 7:12
Por eso dice el Señor: Vuélvanse a Mí, y Yo me volveré a ustedes” (Zacarías 1:3). La justicia – el arrepentimiento – la adoración – esto es lo que se necesitaba en Israel.
Pero Dios no ha olvidado sus promesas.
“…Canta de júbilo y alégrate, oh hija de Sion; porque voy a venir, y habitaré en medio de ti,” declara el SEÑOR.
Zacarías 2:10
¡Yahvé de los ejércitos! ¡El Dios Todopoderoso! Pero, ¿qué es eso? El Rey – ¿humilde?
¡Regocíjate sobremanera, hija de Sion!
¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén!
Tu Rey viene a ti,
Justo y dotado de salvación,
Humilde, montado en un asno,
En un pollino, hijo de asna.
Destruiré el carro de Efraín
Y el caballo de Jerusalén,
Y el arco de guerra será destruido.
El hablará paz a las naciones,
Y Su dominio será de mar a mar,
Y desde el Río hasta los confines de la tierra.
Zacarías 9:9-10
Los antiguos Judíos veces reconocían esta paradoja de las dos venidas de Cristo. En el Talmud de Babilonia, la idea era que vendría de una manera u otra dependiendo de la gente:
…está escrito, y he aquí, uno semejante al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo (Daniel 7:13); mientras que [en otra parte] está escrito: ¡[He aquí, tu Rey viene a ti …] humilde y montado en un asno! (Zacarías 9:7) – Si son meritorios, [él vendrá] con las nubes del cielo (Daniel 7:13); si no, humilde y montado en un asno (Zacarías 9:9).
Pero, ¿y si el Mesías vino dos veces? Una vez para sacrificar a si mismo por los pecados de su pueblo – pero una segunda vez para venir por su pueblo:
Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente Lo esperan.
Hebreos 9:27-28
Por último, en el día que viene, el Señor castigará a los líderes que no pastorean adecuadamente su pueblo (Zacarías 10:3). Él vendrá en el poder y salvar a su pueblo (Zacarías 9:14-17). Lo que comenzó en su primera venida se completará en su segunda.
Los salvará el SEÑOR su Dios aquel día
Como rebaño de Su pueblo;
Porque como piedras de una corona
Brillan sobre Su tierra.
Zacarías 9:16

Pero Dios es mucho más grande que un sencillo templo construido por un pueblo humilde.
Porque así dice el SEÑOR de los ejércitos: ‘Una vez más, dentro de poco, Yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme. Y haré temblar a todas las naciones; vendrán entonces los tesoros de todas las naciones, y Yo llenaré de gloria esta casa,’ dice el SEÑOR de los ejércitos.
‘Mía es la plata y Mío es el oro,’ declara el SEÑOR de los ejércitos. ‘La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera,’ dice el SEÑOR de los ejércitos, ‘y en este lugar daré paz,’ declara el SEÑOR de los ejércitos.”
Dios es el Dios de todo el mundo – bueno – los cielos y la tierra. Dice en Hebreos:
Tengan cuidado de no rechazar a Aquél que habla. Porque si aquéllos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de Aquél que nos amonesta desde el cielo.
Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora El ha prometido, diciendo: “Aún una vez mas, yo haré temblar no solo la tierra, sino también el cielo.”
Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles.
Dios tiene poder sobre todas las cosas. Y si rechaza su llamado – como sabemos por Hebreos – su llamado a adorar a su Hijo – va a ser una parte de un mundo que se perderá.
El tiempo de Hageo y Zorobabel es un tiempo en la historia interesante. Es a mitad de camino entre el tiempo de David y el tiempo de su descendiente, Jesús el Mesías.
‘En aquel día,’ declara el SEÑOR de los ejércitos, ‘te tomaré a ti, Zorobabel, hijo de Salatiel, siervo Mío,’ declara el SEÑOR, ‘y te pondré como anillo de sellar, porque Yo te he escogido,'” declara el SEÑOR de los ejércitos.
Hageo 2:23
¿Por qué es Zorobabel tan importante? Zorobabel es un antepasado de Jesús, una parte del plan eterno de Dios.
En medio de los años, Dios no ha olvidado sus promesas. Se acuerda de su pacto (Hageo 2:5). Dios ha levantado un líder para revivir las alabanzas de su pueblo. Y ese mismo líder es un signo – un anillo de sellar – de él vendrá el Mesías, que realmente va a preparar alabanza. Jesús es el templo, destruido y reconstruido (Juan 2:19-21). En lo que será la verdadera gloria y la paz para siempre (Lucas 19:37-38).