El libro de Hechos termina de repente con Pablo un prisionero en Roma. No habla de más de su vida, o de eventos importantes como el martirio de Santiago (c. 62 dC) o la destrucción de Jerusalén (70 dC). Por eso, es probable que Lucas escribió su libro antes de estos eventos.
Libro de la semana: Hechos Hechos es el segundo volumen de Lucas. Es posible que, en el principio, no era un título diferente. Pero algunos manuscritos antiguos usan el nombre “Hechos”, y a veces “Los Hechos de los Apóstoles”.
Idioma: griego Tiene 18,450 palabras (en griego).
Género/Estilo: Hechos es un libro histórico. Leemos el propósito de Lucas/Hechos en Lucas 1:1-4:
Por cuanto muchos han tratado de poner en orden y escribir una historia de las cosas que entre nosotros son muy ciertas, tal como nos las dieron a conocer los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, también a mí me ha parecido conveniente, después de haberlo investigado todo con diligencia desde el principio, escribírtelas ordenadamente, excelentísimo Teófilo, para que sepas la verdad precisa acerca de las cosas que te han sido enseñadas.
Hechos es el quinto libro del Nuevo Testamento y el último de cinco libros históricos.
Lucas escribe para el mundo entero. Y así, Jesús es el Hijo del hombre, y el “Cristo” (la palabra griega para “Mesías”) para todas las naciones. Desde el principio, la historia de Simeón nos da la naturaleza judía y también universal de Jesús:
Había en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y por el Espíritu Santo se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo del Señor.
Movido por el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús Lo trajeron para cumplir por El el rito de la Ley, Simeón tomó al Niño en sus brazos, y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, permite que Tu siervo se vaya En paz, conforme a Tu palabra; Porque mis ojos han visto Tu salvación La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz de revelación a los gentiles, Y gloria de Tu pueblo Israel.”
Y el Evangelio termina con un mensaje para todas las naciones:
Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: “Así está escrito, que el Cristo padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día; y que en Su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Ustedes son testigos de estas cosas. Por tanto, Yo enviaré sobre ustedes la promesa de Mi Padre; pero ustedes, permanezcan en la ciudad hasta que sean investidos con poder de lo alto.” Lucas 24:45-49
Podemos ver los mismos temas aquí – el Cristo, el Espíritu Santo (“la promesa de mi Padre” (Hechos 2:23), la importancia de Jerusalén y el pueblo judío – pero que Jesús es Salvador de las naciones.
Lucas y Hechos son dos volúmenes del mismo autor. Parece de la historia en Hechos que fue escrito antes de la destrucción del templo (70 dC), y la persecución de Nerón (a partir de 64 dC).
Autor: Marcos (Juan Marcos – Juan su nombre hebreo, Marcos su nombre griego (Hechos 15:37))
Como todos los Evangelios, el autor no se nombra en el libro. Pero la tradición muy antigua es que Marcos fue el autor, escribiendo las memorias del Apóstol Pedro. Por ejemplo, Papías, uno de los Padres Apostólicas, escribió alrededor de 140 dC: “Marcos, habiéndose convertido en el intérprete de Pedro, escribió cuidadosamente todo lo que recordaba.” (Explicación de los dichos del Señor)
Marcos era un compañero del apóstol Pablo (2Timoteo 4:11), y parece haber sido un primo de Bernabé (si Colosenses 4:10 habla del mismo Marcos).
Miren, sobre los montes andan Los pies del que trae buenas nuevas, Del que anuncia la paz. Celebra tus fiestas, Judá, Cumple tus votos. Porque nunca más volverá A pasar por ti el malvado; Ha sido exterminado por completo. Nahúm 1:15
Hay esperanza de una vida futura para Judá – ¡buenas noticias! ¡paz! Debido a que Dios va a destruir al enemigo.
El Apóstol Pedro nos dice que hay buenas nuevas en Jesucristo . . . “El mensaje que El envió al pueblo de Israel, predicando de paz por medio de Jesucristo, que El es Señor de todos.”
¿El enemigo? El pecado y el reino satánico. “. . . anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con El.”
Nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de los Judíos y en Jerusalén. Y también Le dieron muerte, colgándolo en una cruz. Pero Dios Lo resucitó al tercer día . . . Y nos mandó predicar al pueblo, y testificar con toda solemnidad que este Jesús es el que Dios ha designado como Juez de los vivos y de los muertos. De El dan testimonio todos los profetas, de que por Su nombre, todo el que cree en El recibe el perdón de los pecados. (de Hechos 10:34-43)
Viene un tiempo de juicio. ¿Estás segura en Jesucristo?
. . . “El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de Su Cristo. El reinará por los siglos de los siglos.”
Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo:
“Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado Tu gran poder y has comenzado a reinar. Las naciones se enfurecieron, y vino Tu ira y llegó el tiempo de juzgar a los muertos y de dar la recompensa a Tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen Tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.”
Monte Sion es el foco de mucha profecía en el Antiguo Testamento. El nombre de una colina fuera de la ciudad vieja, Jerusalén misma se llama Sion o el monte de Sion.
Jerusalén, según, Abdías, es santa y será santa – un lugar especial apartado para Dios (Abdías 16-17).
Y escucha al último versículo:
Los libertadores subirán al Monte Sion Para juzgar al monte de Esaú, Y el reino será del SEÑOR. Abdías 21
La justicia y la gracia de Dios salen del monte Sion. Fue a las afueras de la ciudad donde Jesucristo fue crucificado, haciendo que el lugar verdaderamente santo, y verdaderamente un lugar de salvación.
Vendrán muchos pueblos, y dirán: “Vengan, subamos al monte del SEÑOR, A la casa del Dios de Jacob, Para que nos enseñe acerca de Sus caminos, Y andemos en Sus sendas.” Porque de Sion saldrá la ley, Y de Jerusalén la palabra del SEÑOR.
Cuando los Apóstoles recibieron el Espíritu Santo y se pusieron a predicar el Evangelio, estaba en un lugar muy especial. Jesús mismo les dijo que esperaran en Jerusalén (Hechos 1:4).
…Así está escrito, que el Cristo padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día; y que en Su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Lucas 24:46-47
Comenzando desde Jerusalén.
Abdías predijo la expansión del territorio de Israel, y que los gobernantes justos sería en Jerusalén. Leemos en el Nuevo Testamento del reino de Cristo y sus santos (2Timoteo 2:12; Apocalipsis 20:4).
El juicio y la misericordia se reúnen en una tarde oscura fuera de los murallas de Jerusalén. El juicio de Dios cayó sobre su Hijo, y así llegó la misericordia a todos los pueblos.
El SEÑOR ruge desde Sion Y desde Jerusalén da Su voz, Y tiemblan los cielos y la tierra. Pero el SEÑOR es refugio para Su pueblo Y fortaleza para los Israelitas. Joel 3:16
El juicio y la misericordia fueron predicados en una mañana en Jerusalén. El juicio para todos los que no escucharon. Pero misericordia para los que se arrepienten.
Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once apóstoles, alzó la voz y les declaró: “Hombres de Judea y todos los que viven en Jerusalén, sea esto de su conocimiento y presten atención a mis palabras. …esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel: ‘Y sucederá en los últimos días,’ dice Dios,’que derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne … Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.’
Jesús es la respuesta a la pregunta en Joel 2:11: Grande y terrible es en verdad el día del SEÑOR, ¿Y quién podrá soportarlo?
Pues – ¡nadie! ¿Quién somos ante un Dios Santo? Somos pecadores.
Pero hay un Salvador. En Él el juicio y la misericordia se reúnen. En Cristo encontramos las promesas de Dios cumplidas, porque en Cristo, el pecador arrepentido puede encontrar la salvación.
Y todo aquél que invoque el nombre del SEÑOR Será salvo; Porque en el Monte Sion y en Jerusalén Habrá salvación, Como ha dicho el SEÑOR, Y entre los sobrevivientes estarán los que el SEÑOR llame. Joel 2:32
Porque cuando les dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas, sino que fuimos testigos oculares de Su majestad. Pues cuando El recibió honor y gloria de Dios Padre, la Majestuosa Gloria Le hizo esta declaración: “Este es Mi Hijo amado en quien Me he complacido.”
Nosotros mismos escuchamos esta declaración, hecha desde el cielo cuando estábamos con El en el monte santo.
Y así tenemos la palabra profética más segura, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en sus corazones.
Pero ante todo sepan esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios.
Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre ustedes, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina. Muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado. En su avaricia los explotarán con palabras falsas. El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida.
Este pasaje viene de la pluma del apóstol Pedro. Él afirma que fue un testigo ocular de Cristo. De hecho, él vio a Jesús en su gloria, y oyó la voz de Dios el Padre del cielo – “Este es Mi Hijo amado en quien Me he complacido.” (Mateo 17:1-9)
Pero incluso mejor que esto, tenemos “la palabra profética”, la Palabra de Dios.
Pero, ¿de dónde proviene esta “palabra profética”? Bueno, de “hombres inspirados por el Espíritu Santo”.
En 2Timoteo 3:16, vimos que la misma Biblia fue inspirada por Dios. Pero aquí, vemos que Dios usó a la gente como instrumentos para escribir la Biblia. Dios no sólo se dictan palabras (a veces sí) – pero utilizó sus vidas y sentimientos y personalidades y vocabularios para escribir. Sin embargo, las palabras siguen siendo del mismo Dios.
A veces cuando pensamos en hombres con “inspiración”, pensamos como en alguien en una montaña, con los ojos cerrados, pensando… “Yo creo que — Dios es como — como una hoja delgada flotando en la brisa —-“
No no no. “…ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal”. Es decir, la Biblia no es de las ideas del hombre, ni “por un acto de voluntad humana”. Por eso no es una fábula o mit. No proviene de hombre, pero de Dios.
No hay otro libro como la Biblia. Es segura, es una lámpara que brilla en el lugar oscuro. Es la verdad, en medio de muchas palabras falsas.
Por eso, debemos prestar atención.
Recuerdo la historia del libro de Hechos:
Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales, al llegar, fueron a la sinagoga de los Judíos. Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así. Hechos 17:10-11
Los de Berea eran más “nobles” que los de Tesalónica. ¿Por qué?
Porque recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así.
¡Imagínate! El gran Apóstol Pablo llega a su ciudad. Él predica, ¡lleno del Espíritu Santo! ¡Él hace milagros!
Pero – no aceptas lo que dice de forma inmediata. Sí, escuchas con cuidado – con respeto. Pero sigues escudriñando las Escrituras para ver si lo que dice es cierto.
¡Guau! La Biblia es tan importante. Nos impide ser engañados por falsos maestros – cuando la leemos y estudiamos por nosotros mismos.
Era el sueño de Zorobabel y Esdras para dirigir al pueblo en la adoración del verdadero Dios… porque Esdras había dedicado su corazón a estudiar la ley del SEÑOR, y a practicarla, y a enseñar Sus estatutos y ordenanzas en Israel (Esdras 7:10). Cuando Esdras oyó del pecado del pueblo, lloró y oró (Esdras 10:1). Se dirigió al pueblo en el arrepentimiento.
Al igual que Esdras, Jesús llevó a su pueblo a adorar a Dios. También lloró por sus pecados (Mateo 23:37-39).
Por medio de Cristo, Dios trae un remanente a sí mismo, de vuelta a la verdadera adoración. Como los apóstoles escribieron a las iglesias:
Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito: ‘Después de esto volveré, y reedificaré el tabernáculo de David que ha caído. Y reedificaré sus ruinas, y lo levantaré de nuevo, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los Gentiles que son llamados por Mi nombre,’ dice el Señor, que hace saber todo esto desde tiempos antiguos. Hechos 15:15-18