De hecho, el libro de Zacarías está lleno de profecías del Mesías. Es como si Dios está diciendo – Estoy aquí ahora, cierto, pero ¡hay que esperar hasta que vea lo que voy a hacer en el futuro!
Pero hay mucho, mucho más del futuro. Un día cuando – gracias al Mesías – muchas naciones van a alabar al Señor, un Dios con nosotros.
Canta de júbilo y alégrate, oh hija de Sion; porque voy a venir, y habitaré en medio de ti,” declara el SEÑOR. Y muchas naciones se unirán al SEÑOR aquel día, y serán Mi pueblo. Entonces habitaré en medio de ti, y sabrás que el SEÑOR de los ejércitos Me ha enviado a ti. Zacarías 2:10-11
En la Ley de Dios, escuchamos a las palabras de Dios mismo. En el último artículo hablamos de cómo Dios dio la ley a Israel en el Monte Sinaí. ¡Fuego! ¡Humo! ¡Nube densa! ¡Terremoto! ¡Relámpagos!
¿Y que dijo Moisés?
No teman, porque Dios ha venido para ponerlos a prueba, y para que Su temor permanezca en ustedes, y para que no pequen. Éxodo 20:20
En Deuteronomio 18, Moisés recuerda la escena aterradora en la montaña. Se recuerda a las personas que tienen que escuchar sólo a su Dios – y al profeta especial que Dios va a enviar. “Y sucederá que a cualquiera que no oiga Mis palabras que él ha de hablar en Mi nombre, Yo mismo le pediré cuenta.” (Deuteronomio 18:19)
Escucha a Dios – no sólo para saber, pero para hacer.
Más adelante en el libro de Deuteronomio, Dios explica a Israel las bendiciones que recibirán si obedecen:
“Y sucederá que si obedeces diligentemente al SEÑOR tu Dios, cuidando de cumplir todos Sus mandamientos que yo te mando hoy, el SEÑOR tu Dios te pondrá en alto sobre todas las naciones de la tierra. Deuteronomio 28:1
Pero – ¿qué es eso? Tienen que cumplir “todos” los mandamientos. ¡Todos!
Después, tenemos las maldiciones si no obedecen:
“Pero sucederá que si no obedeces al SEÑOR tu Dios, y no guardas todos Sus mandamientos y estatutos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti todas estas maldiciones y te alcanzarán: Deuteronomio 28:15
Pero – aquí está otra vez – “todos Sus mandamientos y estatutos”.
A veces pensamos en la obediencia a Dios como un porcentaje en un examen. “Bueno, estoy bien si tengo más que 50%…” o tal vez 60% ….
Pero no es así. Dice Moisés –
¡La Roca! Su obra es perfecta, Porque todos Sus caminos son justos; Dios de fidelidad y sin injusticia, Justo y recto es El. Deuteronomio 32:4
Una Dios Santo – Perfecto – requiere la santidad en su pueblo. Perfección. Pureza.
En las palabras de Santiago:
Si en verdad ustedes cumplen la ley real conforme a la Escritura: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo,” bien hacen. Pero si muestran favoritismo, cometen pecado y son hallados culpables por la ley como transgresores. Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero falla en un punto, se ha hecho culpable de todos. Santiago 2:8-10
No es para nosotros obedecer una parte de lo que el Señor nos pide.
La primera cosa que necesitamos – como pecadores – es un Salvador perfecto. ¡Gracias a Dios! ¡Tenemos un Salvador en Jesucristo! ¡El hombre sin pecado!
Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. Hebreos 4:16
Pero también tenemos que aprender de Él como obedecer. Santo, como nuestro Rey.
Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenían en su ignorancia, sino que así como Aquél que los llamó es Santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir. Porque escrito está: “Sean santos, porque Yo soy santo.” 1Pedro 1:14-16
Y debemos enseñar a otros a obedecer unas partes de lo que Jesús nos ha mandado. Ay, perdón – ¿qué dijo Jesús? “enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado” (Mateo 28:20).
Cristo es Juez y Salvador. Eso es lo que vemos claramente en el libro de Sofonías. Por ejemplo, las palabras de Yahvé:
“Eliminaré por completo todo
De la superficie de la tierra,” declara el SEÑOR. “Eliminaré hombres y animales, Eliminaré las aves del cielo Y los peces del mar, Y haré tropezar a los impíos. Exterminaré al hombre de la superficie de la tierra,” declara el SEÑOR. Sofonías 1:2-3
Y escucha a las palabras de nuestro Señor Jesús:
El Hijo del Hombre enviará a Sus ángeles, y recogerán de Su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. Mateo 13:41-42
Como Dios, el Juez, Jesús va a juzgar y destruir.
Pero lee el versículo que sigue:
Entonces los justos resplandeceran como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga. Mateo 13:43
Un remenante, que “resplandeceran como el sol”.
Más adelante en Sofonías:
Aquel día no te avergonzarás De ninguna de tus acciones Con que te rebelaste contra Mí. Porque entonces Yo quitaré de en medio de ti A los que se regocijan en tu orgullo, Y nunca más te envanecerás En Mi santo monte. Y dejaré en medio de ti Un pueblo humilde y pobre, Que se refugiará en el nombre del SEÑOR. El remanente de Israel no hará injusticia Ni dirá mentira, Ni se hallará en su boca Lengua engañosa, Porque ellos se alimentarán y reposarán Sin que nadie los atemorice.” Sofonías 3:11-13
Dios es el Buen Pastor (Juan 10:14), que da a su pueblo perdón, misericordia y gracia.
En aquel tiempo Me ocuparé De todos tus opresores. Salvaré a la coja Y recogeré a la desterrada, Y convertiré su vergüenza en alabanza y renombre En toda la tierra. Sofonías 3:19
Como hemos visto, Dios estaba enojado con los líderes de Israel. Los sacerdotes y los profetas eran corruptos, los líderes despreciaron rectitud y la justicia (Miqueas 3:9-12).
El pueblo de Dios necesita un nuevo líder.
Y ese líder era el mismo Dios.
El [Yahvé] juzgará entre muchos pueblos, Y enjuiciará a naciones poderosas y lejanas; Entonces forjarán sus espadas en rejas de arado Y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, Ni se adiestrarán más para la guerra. Cada uno se sentará bajo su parra Y bajo su higuera, Y no habrá quien los atemorice, Porque la boca del SEÑOR de los ejércitos ha hablado. Miqueas 4:3-4
Pero luego viene un versículo que es familiar para muchos de nosotros…
Pero tú, Belén Efrata, Aunque eres pequeña entre las familias de Judá, De ti Me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, Desde los días de la eternidad. Miqueas 5:2
Dios será el líder de Israel – pero – ¿también una persona de Belen? Pero – esa persona no es un hombre normal, pero ¡una persona que ha existido durante toda la eternidad! (Juan 1:1)
Este líder de Israel sería un buen pastor, en sustitución de los líderes corruptos.
Y El se afirmará y pastoreará Su rebaño Con el poder del SEÑOR, Con la majestad del nombre del SEÑOR Su Dios. Y permanecerán, Porque en aquel tiempo El será engrandecido Hasta los confines de la tierra. El será nuestra paz… Miqueas 5:4-5
Tiempos difíciles vienen – Porque el hijo trata con desdén al padre, la hija se levanta contra la madre, y la nuera contra su suegra; los enemigos del hombre son los de su propia casa. (Miqueas 7:6; Mateo 10:32-39)…
Pero yo pondré mis ojos en el SEÑOR, Esperaré en el Dios de mi salvación. Mi Dios me oirá. No te alegres de mí, enemiga mía. Aunque caiga, me levantaré, Aunque more en tinieblas, el SEÑOR es mi luz. Miqueas 7:7-8
El Pastor de Belén, Dios en la carne, finalmente traerá la salvación y el perdón a su pueblo.
¿Qué Dios hay como Tú, que perdona la iniquidad Y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad? No persistirá en Su ira para siempre, Porque se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse de nosotros, Eliminará nuestras iniquidades. Sí, arrojarás a las profundidades del mar Todos nuestros pecados. Otorgarás a Jacob la verdad Y a Abraham la misericordia, Las cuales juraste a nuestros padres Desde los días de antaño. Miqueas 7:18-20
Entonces algunos de los escribas y Fariseos dijeron a Jesús: “Maestro, queremos ver una señal de parte Tuya.”
Pero El respondió: “Una generación perversa y adúltera demanda señal, y ninguna señal se le dará, sino la señal de Jonás el profeta; porque como estuvo Jonás en el vientre del monstruo marino tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra. Los hombres de Nínive se levantarán con esta generación en el juicio y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás; y miren, algo más grande que Jonás está aquí.
“Tres días y tres noches” es una expresión hebrea que habla de cualquier período de tiempo que incluye partes de tres días. Como estuvo Jonás en el pez por (¿partes de?) tres días, Jesús sería enterrado por partes de tres días (el viernes al sábado).
Jesús se levantó de entre los muertos con noticias de misericordia para todas las naciones. Jonás fue enviado también a los gentiles con la Palabra de Dios.
Por supuesto, hay una diferencia.
Jesucristo es el profeta fiel y obediente. Su Padre fue complacido en Él (Mateo 17:5). El Padre, el Hijo y el Espíritu trabajaron juntos en perfecta armonía, con una sóla voluntad para salvar a los pecadores malvados (1Pedro 1:1-5).
Jonás era un profeta reluctante, que no quería que Dios muestre compasión de los enemigos de Israel.
Los habitantes de la ciudad fueron salvados de juicio cuando se arrepintieron de sus pecados. Pero Jonás sabía, al igual que Pablo, que !la salvación es del SEÑOR! (Jonás 2:9; Filipenses 1:27-28; 1Tesalonicenses 5:9-10)
Hay muchas pistas interesantes del Cristo en el libro de Amós. Por ejemplo, Dios acusa a Israel de vender “al justo por dinero” – o plata (Amós 2:6). Exactamente lo que le pasó a Jesús (Mateo 26:14-15).
Como Amos vino del pastizal (Amós 1:1), y David del redil (2Samuel 7:8), Jesús nació en circunstancias humildes como el cordero de Dios (Lucas 2:7-8).
Hay algo muy interesante en Amós 4:11. “Dios destruyó a Sodoma y a Gomorra” … declara el SEÑOR. ¿Por qué Dios habla en tercera persona?
Bueno, es un reflejo de la historia en Génesis: Entonces el SEÑOR hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra, de parte del SEÑOR desde los cielos. (Génesis 19:24)
El SEÑOR (Yahvé) en la tierra (estaba hablando con Abraham) y el SEÑOR en el cielo – dos personas, pero 1 Dios.
Pero vemos un texto muy clave en Amós 9:11-15. Empieza con las palabras: En aquel día levantaré el tabernáculo caído de David…
En el Nuevo Testamento, se usa la idea de “tabernáculo” para referirse al cuerpo físico (como en 2Corintios 5:2-4). En Juan leemos que el Verbo, el Hijo de Dios, vino en un cuerpo (tabernáculo) a vivir entre nosotros (Juan 1:14).
Dice Amós: Para que tomen posesión del remanente de Edom y de todas las naciones donde se invoca Mi nombre (Amós 9:12). Jesús viene como rey de las naciones.
También viene a restaurar a Israel: Restauraré el bienestar de Mi pueblo Israel … Los plantaré en su tierra, y no serán arrancados jamás de la tierra que les he dado (de Amós 9:11-15).
Al igual que el ángel le dijo a María: Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios Le dará el trono de Su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y Su reino no tendrá fin. (Lucas 1:32-33)
El libro de las Lamentaciones se asemeja mucho a los lamentos de Jesús acerca de la inminente caída de Jerusalén en su día (Mateo 23:37-38; Lucas 21:20-24; Lucas 23:28-31).
Pero en todo eso, hay confianza. Por supuesto,
Pero Tú, oh SEÑOR, reinas para siempre, Tu trono permanece de generación en generación. Lamentaciones 5:19
Y el profeta, que viven en tiempos de juicio y rechazado por su propio pueblo, va a encontrar la esperanza en el Señor:
Invoqué Tu nombre, oh SEÑOR, Desde la fosa más profunda. Tú oíste mi voz: “No escondas Tu oído a mi clamor, a mi grito de auxilio.” Te acercaste el día que Te invoqué, Dijiste: “¡No temas!” Tú has defendido, oh Señor, la causa de mi alma, Tú has redimido mi vida. Tú has visto, oh SEÑOR, mi opresión, Juzga mi causa. Lamentaciones 3:55-59
El Padre Dios salvó a su Hijo justo también. Como dice en Hebreos 5:7-9
Cristo, en los días de Su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que Lo podía librar de la muerte, fue oído a causa de Su temor reverente. Aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció; y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente (autor) de eterna salvación para todos los que Le obedecen…
En un libro tan largo, hay mucho sobre el Cristo. Por ejemplo, esta profecía sobre “el Hijo de David” (Lucas 1:31-32):
Vienen días, declara el SEÑOR, en que cumpliré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo justo, y El hará juicio y justicia en la tierra. Jeremías 33:14-15
“Vienen días,” declara el SEÑOR “en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, … Pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré. Entonces Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo. No tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciéndole: ‘Conoce al SEÑOR,’ porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande,” declara el SEÑOR, “pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.” Jeremías 31:31-34
Podemos ver una sombra del Cristo en la vida de Jeremías. Ambos fueron llamados por Dios antes de nacer (Jeremías 1:5; Mateo 1:20-21). Los dos eran profetas que lloraban sobre Jerusalén (Jeremías 9:10-11; Mateo 23:37-38) y que advirtieron a la gente del pecado.
Ambos se opusieron a los líderes de su época, y llamaron al pueblo a la adoración pura. De hecho, ¿recuerdas lo que dijo Jesús acerca de las actividades en el templo? “Escrito está: ‘Mi casa será casa de oración pero ustedes la han hecho cueva de ladrones.'” (Lucas 19:46)
Jeremías compartió las palabras de Dios mucho antes del nacimiento de Jesús: “¿Se ha convertido esta casa, que es llamada por Mi nombre, en cueva de ladrones delante de sus ojos? Yo mismo lo he visto” (Jeremías 7:11).
Porque cuando les dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas, sino que fuimos testigos oculares de Su majestad. Pues cuando El recibió honor y gloria de Dios Padre, la Majestuosa Gloria Le hizo esta declaración: “Este es Mi Hijo amado en quien Me he complacido.”
Nosotros mismos escuchamos esta declaración, hecha desde el cielo cuando estábamos con El en el monte santo.
Y así tenemos la palabra profética más segura, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en sus corazones.
Pero ante todo sepan esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios.
Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre ustedes, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina. Muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado. En su avaricia los explotarán con palabras falsas. El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida.
Este pasaje viene de la pluma del apóstol Pedro. Él afirma que fue un testigo ocular de Cristo. De hecho, él vio a Jesús en su gloria, y oyó la voz de Dios el Padre del cielo – “Este es Mi Hijo amado en quien Me he complacido.” (Mateo 17:1-9)
Pero incluso mejor que esto, tenemos “la palabra profética”, la Palabra de Dios.
Pero, ¿de dónde proviene esta “palabra profética”? Bueno, de “hombres inspirados por el Espíritu Santo”.
En 2Timoteo 3:16, vimos que la misma Biblia fue inspirada por Dios. Pero aquí, vemos que Dios usó a la gente como instrumentos para escribir la Biblia. Dios no sólo se dictan palabras (a veces sí) – pero utilizó sus vidas y sentimientos y personalidades y vocabularios para escribir. Sin embargo, las palabras siguen siendo del mismo Dios.
A veces cuando pensamos en hombres con “inspiración”, pensamos como en alguien en una montaña, con los ojos cerrados, pensando… “Yo creo que — Dios es como — como una hoja delgada flotando en la brisa —-“
No no no. “…ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal”. Es decir, la Biblia no es de las ideas del hombre, ni “por un acto de voluntad humana”. Por eso no es una fábula o mit. No proviene de hombre, pero de Dios.
No hay otro libro como la Biblia. Es segura, es una lámpara que brilla en el lugar oscuro. Es la verdad, en medio de muchas palabras falsas.
Por eso, debemos prestar atención.
Recuerdo la historia del libro de Hechos:
Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales, al llegar, fueron a la sinagoga de los Judíos. Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así. Hechos 17:10-11
Los de Berea eran más “nobles” que los de Tesalónica. ¿Por qué?
Porque recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así.
¡Imagínate! El gran Apóstol Pablo llega a su ciudad. Él predica, ¡lleno del Espíritu Santo! ¡Él hace milagros!
Pero – no aceptas lo que dice de forma inmediata. Sí, escuchas con cuidado – con respeto. Pero sigues escudriñando las Escrituras para ver si lo que dice es cierto.
¡Guau! La Biblia es tan importante. Nos impide ser engañados por falsos maestros – cuando la leemos y estudiamos por nosotros mismos.
Muchas personas saben algo de las historias de la Biblia, o de versículos de la Biblia, o proverbios de la Biblia. Pero, ¿qué es la Biblia? Bueno, ¿qué dice la Biblia de si mismo?
Hoy vamos a leer unos versículos de la Biblia que hablan de la naturaleza de la Biblia. Empezamos en 2Timoteo 3:14-4:5.
2Timoteo es una carta escrita por el apóstol Pablo a un joven llamado Timoteo. La carta fue escrita probablemente cerca del final de la vida de Pablo, alrededor del año 67-68 dC.
Tú, sin embargo, persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido. Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.
Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.
En la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por Su manifestación y por Su reino te encargo solemnemente: Predica la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonesta, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción.
Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, conforme a sus propios deseos, acumularán para sí maestros, y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a los mitos. Pero tú, sé sobrio en todas las cosas, sufre penalidades, haz el trabajo de un evangelista, cumple tu ministerio.
Aquí, Pablo nos dice mucho sobre las “Sagradas Escrituras”. Por ejemplo, sabemos que vienen de Dios. De hecho, “toda Escritura es inspirada por Dios”.
¿Inspirada?
La palabra “inspirada” en 2 Timoteo 3:16 es muy interesante. Es una expresión (en el griego) que significa, literalmente, exhalada por Dios, o dada por el aliento de Dios. Es decir, toda – cada palabra – viene de Dios mismo. El Dios eterno es la fuente de las Escrituras.
Y gracias a Dios, la Biblia es muy útil para nosotros. ¿Qué dice Pablo? Es útil para enseñar, para reprender (redargüir), para corregir, para instruir en justicia.
Pero aquí hay algo aún más increíble. ¿Qué es la conclusión? “a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.”
¿Perfecto? ¿Toda buena obra?
¡La idea es que la Palabra de Dios contiene todo lo que necesitamos para hacer buenas obras – todas las buenas obras!
Pues, ¿quiere decir que no necesito conferencias y libros y iglesias y maestros?
Bueno, estas cosas pueden ser una ayuda para entender y aprender de la Biblia. Pero fin de cuentas, no tenemos otra autoridad. No tenemos otra fuente de información sobre Dios y la vida que debemos vivir. Todo está en la Biblia.
La Salvación
Anoche estaba hablando con un amigo acerca de la Biblia. Dijo, con razón, que la Biblia nos enseña cómo vivir.
Pero eso no es suficiente. Nadie puede vivir hasta la perfección de Dios. Necesitamos la gracia – ¡la salvación!
Dice Pablo, las Escrituras “te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.”
Sólo hay un camino de salvación, pero la Biblia nos muestra el camino. Otra vez, no tenemos que buscar otra fuente de información.
Vendrá tiempo…
Pablo lo dice con pasión: ¡Predica la palabra! Todo el tiempo. Cuando es conveniente, y cuando no lo es. ¿Por qué es esto tan importante?
“Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina…”
Es decir, la gente no va a escuchar la buena enseñanza de la Biblia. Van a buscar maestros que les dicen sólo lo que quieren oír.
¡Estos son “maestros de la Biblia”! Ellos pueden citar versículos (Satanás puede hacer la misma cosa (Mateo 4:5-7)), y hablar de cómo se aman a Jesús. Pero en realidad no enseñan la verdad de la Biblia.
La Biblia es nuestra autoridad, la Biblia es nuestra guía, porque proviene de Dios mismo. Se nos corrige, nos enseña, y nos muestra el camino de la salvación.
Vamos a ver un par de otros pasajes próxima vez a medida que continuamos nuestro estudio de la Biblia – en la Biblia.